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Comer temprano ayuda a perder peso

 

Los investigadores realizaron un seguimiento de 420 personas, mitad hombres, mitad mujeres, durante 21 semanas, divididos en dos grupos; los que comían habitualmente antes de las tres y los que comían después. Marta Garaulet, catedrática de Fisiología en la Universidad murciana, asegura: “Ante una alimentación similar, tanto en el tipo de alimentos como en el número de calorías ingeridas (entre 1200 y 1600, dependiendo del peso inicial de la persona), y un gasto análogo de energía, el grupo que comía temprano presentaba mayor reducción de peso, un 12% frente a un 8%”.

Una hipótesis que se confirma en humanos

Estudios previos realizados sobre ratones por el biólogo Fred W Turek, director del departamento de sueño y biología circadiana en la Universidad de Northwestwern, establecieron las bases de este estudio, ya que aquellos ratones que comían a deshora engordaban más, eran obesos. “Este estudio es verdaderamente importante, puesto que es el primero que confirma en humanos que la hora de ingesta cambia la eficacia de un tratamiento de pérdida de peso”, afirma Garaulet.

Sobre los genes reloj

Los autores del trabajo analizaron también los genes relacionados con la obesidad y el funcionamiento de los ritmos circadianos, concluyendo que las personas que presentaban una variante del gen reloj "clock" tenían una mayor tendencia a comer tarde y también eran más propensas a engordar. “Este es un estudio observacional; no hemos alterado las pautas horarias de los participantes. Para confirmar que comer antes favorece la perdida de peso en todos los casos, deberemos realizar un estudio de intervención, analizando qué ocurre en un grupo de personas cuando comen antes y cuando comen después de las tres” observa la experta.

¿Y que pasa con la ansiedad?

Parece lógico pensar que comer tarde engorda, puesto que llevar más tiempo en ayunas debería aumentar la ansiedad y hacer al individuo comer más. “A través de un “test de comedor emocional” de 10 preguntas constatamos que el grado de ansiedad no variaba de un grupo a otro”además en este estudio estaba muy controlada la ingesta y no se permitía comer más aunque experimentaran más apetito"

Jet-lag social

Tal y como explica Garaulet “El estudio se ha realizado en España, por esta razón se estableció las 15 horas como hora media de la comida. Si se hubiera realizado en otro país hubiéramos tenido que adelantar esa hora. En España nos levantamos temprano, igual que en el resto de Europa, antes de lo marcado por nuestro reloj biológico, pasamos la mañana entera sin ingerir apenas alimentos y luego comemos, cenamos y nos acostamos tarde, disfrutando de pocas horas de sueño. Comer tempano ayuda a paliar un poco este “jet-lag social”, por lo que aconsejo a los españoles no esperar mucho para comer”.

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Diario El Mundo

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2013/01/29/nutricion/1359475501.html