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Enseña a tu bebé a tranquilizarse

 

Los bebés son capaces de consolarse por sí solos. Sin embargo, algunos lo hacen fácilmente, mientras para otros resulta más difícil y necesitan que los padres les enseñen.


Ponerse en postura fetal, con brazos y piernas pegaditos al cuerpo, succionar el pecho, el chupete o el dedo, son acciones espontáneas que hacen para tranquilizarse. Si tu bebé no lo consigue por sí solo, desde tu Plan de Cuidados del Bebé te recomendamos que las mejores estrategias para calmarle son:

• Arroparlo con una mantita.

• Darle sensación de sujeción con una mano sobre su abdomen.

• Sujetar sus manitas para que no pueda bracear.

• Poner al bebé boca abajo sobre las rodillas.

• Frotarle o golpearle suave y rítmicamente la espalda.

• Cogerlo en brazos de forma que pueda ver lo que hay alrededor.

• Ofrecerle el chupete o un poco de agua templada para que eructe, acercarle su mano a la boca para que encuentre algo para succionar.


Si nada funciona, se le puede dejar llorar unos minutos para que descargue tensión y empezar de nuevo con estas maniobras de tranquilización. Responder al llanto del bebé no lo malcría (una creencia muy extendida en nuestra cultura). Por el contrario, se ha observado que cuando se responde al llanto del bebé de forma precoz y se le tiene en brazos frecuentemente, el bebé acaba llorando menos y aprendiendo a regularse antes.