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La alimentación, fundamental para el estado físico y psicológico

 

A las jornadas han asistido, entre otros, los doctores Javier Urra, profesor asociado de Psicopatología Alimentaria de la Universidad Complutense de Madrid, Jesús Contreras, del Observatorio de Alimentación de la Universidad de Barcelona y Carlos A. González, jefe de la Unidad de nutrición, ambiente y Cáncer del Institut Catalá d’Odoncología.

Cuidar la estabilidad emocional de los niños

Así como la ingesta de drogas de los padres influye en el desarrollo de hijos y la lactancia estrecha el vínculo emocional entre madre e hijo, está demostrado que la alimentación afecta desde el útero materno, afirma el doctor Urra, que precisa: “es importante que se tenga cuidado con las dietas que se hacen en casa porque los niños las asumen”. Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), son los procesos más notables dentro de la psicopatología alimentaria, por tanto, aconseja el doctor Urra, es fundamental actuar desde la niñez ya que tanto “la anorexia como la bulimia tienen un claro fondo emocional. Como medida de prevención es importante inculcar la importancia de la alimentación, así como establecer una buena relación con la comida”.

Buenos hábitos desde pequeños

De acuerdo con Manuel Antonio Botana, endocrino del Hospital Virgen del Mar, de la red Adeslas “La educación nutricional de los niños es clave para el futuro en la salud de los que después serán adultos. Los vínculos entre la alimentación y las emociones son conocidos aunque no siempre bien comprendidos. Además, el vínculo entre los cuadros de ansiedad y la génesis en algunos casos de sobrepeso está demostrado”.

¿La crisis afecta en los hábitos alimentarios?

El momento económico ha reducido en consumo de fruta y pescado y aumentado el de fritos además, ha aumentado el sedentarismo y la ingesta de grasas. En 2030, se espera que más de dos millones de personas en el mundo padezcan sobrepeso y más de un millón sufra obesidad. “Estamos haciendo una sociedad donde siempre hay que estar con algo en la boca”, explica el doctor Urra, que insiste en la necesidad de limitar el consumo habitual de “fast food”, ingerir raciones de menor tamaño y volver a la dieta mediterránea “porque no es solo lo que comes sino cómo lo comes”. Para Jesús Contreras “hay que posibilitar un aprendizaje alimentario de carácter más global y eficaz que no quede reducido a su dimensión nutricional”.

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Europa Press: http://xurl.es/plr97