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Abusar del alcohol en la adolescencia tiene efectos sobre la descendencia

 

​El consumo de alcohol entre los adolescentes es un problema extendido en las sociedades occidentales. Según la Encuesta Escolar sobre Uso de Drogas en Estudiantes de Enseñanzas Secundarias (febrero 2016), el 78,9% de los estudiantes españoles de entre 14 y 18 años ya ha probado el alcohol en algún momento de su vida; el 76,8% han consumido en el último año y el 68,2% lo ha hecho en el último mes. A pesar de estas alarmantes cifras, el consumo intensivo de alcohol (borracheras y consumo en atracón) ha bajado en los dos últimos años, lo que indica que el trabajo realizado en materia de prevención empieza a ofrecer resultados. La situación también es preocupante en Estados Unidos, donde el 21% de los adolescentes afirman haber consumido alcohol durante los últimos 30 días. Entre los bebedores menores de 21 años, más del 90% del alcohol se consume en grandes dosis. El consumo excesivo de alcohol se define como elevar la concentración de alcohol en la sangre a 0,08 por ciento, el límite legal de conducción, en dos horas (generalmente alrededor de cinco bebidas para un hombre y cuatro bebidas para una mujer).

El alcohol es peligroso para la descendencia

Según un estudio dirigido por Anna Dorothea Asimes, estudiante de doctorado en el laboratorio de Toni R. Pak, doctora en medicina y profesora asociada del departamento de fisiología celular y molecular de la escuela de medicina de la Universidad de Loyola en Chicago, el hecho de que los adolescentes consuman alcohol no es solo peligroso para el desarrollo de su cerebro, sino que puede afectar al de sus hijos. Partiendo de experimentos sobre ratones, Asimes descubrió que el consumo excesivo de alcohol en adolescentes alteraba los "interruptores" de múltiples genes en los cerebros de sus descendientes. Los genes, al activarse, aumentaban la producción de proteínas de las células, que en última instancia controlan los rasgos físicos y de comportamiento. El estudio encontró que en la descendencia, los genes que normalmente estaban encendidos, estaban apagados, y viceversa.

¿Cómo se ha realizado la investigación?

En el experimento, un grupo de ratas macho y hembra adolescentes fue expuesto al alcohol en cantidades comparables a seis episodios de consumo compulsivo. Una vez pasados los efectos el alcohol, las ratas se aparearon. Las hembras permanecieron sobrias durante sus embarazos. Los investigadores compararon los resultados con un grupo de control de animales no expuestos al alcohol. El equipo de Asimes examinó los genes en el hipotálamo, una región del cerebro involucrada en muchas funciones, incluida la reproducción, la respuesta al estrés, los ciclos de sueño y la ingesta de alimentos, en los descendientes de ratas expuestas al alcohol. Los investigadores también buscaron cambios moleculares en el ADN que invirtieran los interruptores on-off en los genes, de forma individual. Los datos recogieron 159 cambios en la descendencia de madres que beben en exceso, 93 cambios de genes en la descendencia de padres que beben en exceso y 244 cambios de genes en los hijos de madres y padres que estuvieron expuestos al consumo excesivo de alcohol.

Una nueva vía de investigación

Este es el primer estudio en mostrar, por vía molecular, que el consumo excesivo de alcohol por cualquiera de los padres puede causar cambios en la salud neurológica de las generaciones posteriores. Aunque los hallazgos de un modelo animal no necesariamente se traducen en seres humanos, existen similitudes significativas entre el modelo animal del estudio y los seres humanos, incluyendo su metabolismo del alcohol, la función del hipotálamo y el patrón ante un consumo excesivo de esta sustancia.

 

Texto elaborado con la supervisión científica del Área Asistencial de Adeslas​

¿Dónde se ha publicado esta noticia?

Universidad Loyola Chicago


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