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El yogur combate la depresión

 

Para realizar este trabajo, los expertos del CIBEROBN (Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición) han analizado los datos referidos a la dieta y la salud en 14.359 hombres y mujeres que, al inicio del estudio, estaban libres de depresión. Los investigadores tuvieron en cuenta si el hecho de ser diagnosticados de depresión durante un periodo de diez años se relacionaba con el consumo habitual de yogures ricos en grasas, bajos en grasas o la ingesta de fibra prebiótica.


Cuanto más yogur, menos riesgo

Al final del estudio, se detectaron 727 casos de depresión. Los participantes que consumían habitualmente yogures ricos en grasas (7 porciones a la semana) presentaban un riesgo 22% relativamente inferior de ser diagnosticado de depresión que los que lo tomaban en menor cantidad (menos de la mitad de una porción al día). Esta relación sólo observó en las mujeres. En el caso de los yogures bajos en grasas, "los consumos más altos se asociaron con un mayor riesgo de depresión, sobre todo en los primeros años de seguimiento del estudio", afirma Martínez-González. Sin embargo, no se encontró relación entre la ingesta de prebióticos y el diagnóstico de depresión.


La depresión, un problema de salud pública

Martínez-González recuerda que la depresión se está convirtiendo en un problema prioritario para la salud pública en todo el mundo, y se espera que se convierta en una de las principales causas de discapacidad en los países industrializados en 2030. "Algunos estudios sugieren que la dieta está relacionada con el desarrollo de la depresión y que las modificaciones de nuestras bacterias intestinales pueden influir en el riesgo de padecer depresión", explica. De este modo, los hábitos dietéticos también pueden desempeñar un papel importante en la alteración de la clase de bacterias que se alojan en nuestros cuerpos. "Los probióticos (alimentos como el yogur, que contienen bacterias vivas) y los prebióticos (algunos componentes de los alimentos como la fibra dietética, que sirve de alimento para las bacterias que habitan en nosotros) son más críticos en la constitución de la flora bacteriana intestinal. Estudios con animales de laboratorio sugieren que la alteración de la microbiota intestinal puede influir en la salud mental, incluyendo los síntomas depresivos", destaca. Los investigadores de la Universidad de Navarra instan a realizar ulteriores estudios, preferentemente ensayos de intervención controlados que estén diseñados específicamente para comprender el mecanismo subyacente a estos hallazgos.

 

Texto elaborado con la supervisión científica del Área Asistencial de Adeslas

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