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El “vapeo” no es una alternativa sana al tabaco

 

Un equipo de investigadores del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley (Estados Unidos), identifica el origen de las emisiones nocivas de los cigarrillos electrónicos y subraya que la temperatura, el tipo de dispositivo y su antigüedad, influye en las mismas. El estudio "Las emisiones de los cigarrillos electrónicos: Los parámetros clave que afectan a la liberación de sustancias químicas nocivas", ha sido publicado en 'Environmental Science & Technology'.


¿Cómo se ha realizado el estudio?

La descomposición térmica del propilenglicol y la glicerina, dos sustancias presentes en los e-cigarrillos, origina emisiones tóxicas de acroleína y formaldehído. Partiendo de esta base, Hugo Destaillats, autor del trabajo y su equipo, realizaron un experimento de "vapeo" utilizando tres tipos de e-líquidos en dos vaporizadores con una alimentación diferente (una bobina de calentamiento y dos bobinas de calentamiento en paralelo). Las "bocanadas" (equivalentes a "caladas") analizadas seguían la pauta de comportamiento estándar de un fumador: tenían una duración de cinco segundos y se efectuaban cada 30 segundos. Los científicos tuvieron en cuenta la composición de las primeras bocanadas, antes de que el dispositivo se calentase, y de aquellas emitidas una vez que el dispositivo alcanzaba la temperatura normal de uso. La temperatura del vapor se elevó rápidamente en los primeros 5-10 minutos hasta alcanzar una temperatura estable en torno a las 20 caladas. El equipo de Destaillats también consideró diferencias entre las emisiones del dispositivo cuando era nuevo y cuando llevaba un tiempo de uso.


La potencia del dispositivo y las emisiones

De acuerdo con sus datos, las emisiones nocivas son menores en un cigarrillo electrónico que en uno convencional, pero existen. Las emisiones de acroleína (un irritante grave de los ojos y el tracto respiratorio) para un cigarrillo electrónico (unas 20 caladas) son de alrededor de 90 a 100 microgramos. Mientras que los cigarrillos convencionales emiten de 400 a 650 microgramos de acroleína por cigarrillo. La calidad del dispositivo (asociada al precio) afectaba al nivel de emisiones nocivas, siendo inferiores en el e-cigarrillo que constaba de dos bobinas de calentamiento en paralelo. La antigüedad del e-cigarrillo también incidía de forma negativa en lo que respecta a las emisiones nocivas: El equipo de Destaillats constató que, tras nueve ciclos de 50 caladas consecutivas sin limpiar, las sustancias carcinógenas o irritantes respiratorios aumentaban.


¿Son más sanos que los cigarrillos convencionales?

Las emisiones de las sustancias nocivas son menores en los cigarrillos electrónicos que en los convencionales. Los cigarrillos electrónicos pueden ser una solución "menos mala" en algunos casos, para alguien que lleva muchos años fumando y no puede dejarlo, por ejemplo. Sin embargo, esto no significa que sean una alternativa saludable al tabaco ni que su consumo no implique riesgos.

 

Texto elaborado con la supervisión científica del Área Asistencial de Adeslas

¿Dónde se ha publicado esta noticia?

Environmental Science & Technology


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