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¿Qué es el ahogamiento secundario?

 

​Es una situación de dificultad respiratoria que se produce entre los 15 minutos y las 72 horas posteriores a la inhalación de agua por inmersión. Puede ocurrir a cualquier edad, si bien el riesgo es mayor entre los niños pequeños.


En los meses de verano los más pequeños pasan gran parte del tiempo de ocio jugando en el agua, muchas veces, sin saber nadar y ajenos al peligro de accidentes. Los ahogamientos son la segunda causa de mortalidad infantil entre los niños de uno a cuatro años y se producen con más frecuencia en las piscinas privadas que en las públicas.

¿Cuándo ocurre el ahogamiento secundario?

De acuerdo con el pediatra Jorge Martínez "El ahogamiento consiste en la muerte por asfixia, al estar sumergido o en el curso de las 72 horas siguientes a la sumersión. La persona, generalmente un menor, que padece un semi-ahogamiento, recupera la conciencia tras las maniobras de reanimación, dando la impresión de que el peligro ha pasado. Sin embargo, este recuperación puede ser transitoria".

¿Por qué sucede?

Tal y cómo explica el pediatra consultado, "Tras la inhalación de agua, se produce el lavado y desaparición de una sustancia que tenemos en los pulmones, que se llama "surfactante", dando lugar a que los espacios aéreos del pulmón, los alveolos, se colapsen, se peguen sus paredes, por tanto no se rellenen de aire. Esto unido a la inflamación pulmonar, hace que su función, la de oxigenar la sangre, se vea seriamente comprometida de manera progresiva, apareciendo la dificultad respiratoria que, si no se detecta y trata, va a llevar a la muerte por ahogamiento secundario".

Saber reconocerlo

El principal peligro del ahogamiento secundario es, precisamente, pensar que el peligro ha pasado. Cuando un semi-ahogamiento tiene lugar, los padres y responsables al cargo del niño deben estar muy atentos al estado del mismo, preparados para llevarle al hospital en los siguientes supuestos:

  • Si el niño presenta algún tipo de dificultad para respirar.
  • Si tiene una tos repetida.
  • Si se muestra cansado y sin ganas de nada.
  • Si presenta tendencia a la somnolencia.
  • Si muestra comportamientos extraños como falta de atención o dificultad para decir palabras o realizar actividades que ya tenía dominadas.​

Texto elaborado con la supervisión científica del Área Asistencial de Adeslas