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28 de marzo: Día Mundial de la EPOC

 

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los síntomas más frecuentes de la EPOC son la disnea (falta de aire), la expectoración anormal y la tos crónica. A medida que la enfermedad empeora, pueden hacerse muy difíciles actividades cotidianas como subir unos cuantos escalones o llevar una maleta. La presencia de EPOC se confirma con una prueba diagnóstica, llamada espirometría, que mide la cantidad y la velocidad del aire inspirado y espirado. Como tiene una evolución lenta, generalmente se diagnostica en personas de 40 años o más. La EPOC no se cura y es esencial dejar de fumar para prevenir su progresión.

Factores de riesgo

La EPOC es prevenible. Está causada principalmente por el humo del tabaco pero también puede ser ocasionada por la contaminación del aire de interiores, la contaminación del aire exterior, la exposición laboral a polvos y productos químicos (vapores, irritantes y gases) o las infecciones repetidas de las vías respiratorias inferiores en la infancia.

Un problema en aumento

Actualmente, cinco de las diez enfermedades que causan mayor mortalidad en el mundo se producen en el ámbito respiratorio: la EPOC, el cáncer de pulmón, la apnea del sueño, la tuberculosis y el asma. Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) de España, en 2014, el grupo de enfermedades que ha registrado mayor aumento porcentual de altas hospitalarias son las patologías del aparato respiratorio. Concretamente, los ingresos a causa de estas han ascendido un 4,8%, respecto al año anterior, con una cifra total de 530.726 altas. 
Estas cifras sitúan las enfermedades del aparato respiratorio como la tercera causa de hospitalización en España.

Las acciones de la OMS

La lucha contra la EPOC forma parte de las actividades generales de prevención y control de las enfermedades no transmisibles que lleva a cabo la Organización, que tiene como objetovos aumentar la sensibilización acerca de la epidemia mundial de enfermedades crónicas; crear ambientes más saludables, sobre todo para las poblaciones pobres y desfavorecidas; reducir los factores de riesgo comunes de las enfermedades no transmisibles (tales como el consumo de tabaco, las dietas malsanas y la inactividad física); prevenir las muertes prematuras y las discapacidades evitables relacionadas con las principales enfermedades no transmisibles. El Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco responde a la mundialización de la epidemia de tabaquismo y pretende proteger a miles de millones de personas de la exposición nociva al humo del tabaco. Es el primer tratado sanitario mundial que ha negociado la OMS y ha sido ratificado ya por más de 180 países. Esta organización también encabeza la Alianza Mundial contra las Enfermedades Respiratorias Crónicas (GARD), una alianza voluntaria de organizaciones, instituciones y organismos nacionales e internacionales que trabajan para alcanzar el objetivo común de reducir la carga mundial de enfermedades respiratorias crónicas y lograr un mundo en el que todos podamos respirar libremente.

 

Texto elaborado con la supervisión científica del Área Asistencial de Adeslas

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