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Apuesta por el “transporte activo”

 
La lucha contra el cambio climático puede reportar importantes beneficios al individuo, asegura la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En la Convención Marco de Naciones Unidas, sobre cambio climático, celebrada en Durban (Sudáfrica), se ha recomendado fomentar el uso de la bicicleta, caminar o utilizar el transporte público ya que, además de mejorar la eficiencia de vehículos y combustibles, resulta beneficioso para la salud: mejora determinadas enfermedades respiratorias y fomenta el deporte, ayudando de este modo a prevenir diabetes tipo 2, obesidad y algunos tipos de cáncer y patologías cardiacas.

Mejor andando o en bici
La OMS recomienda el “transporte activo” -es decir, caminar, usar bicicleta y utilizar el transporte público-, con el propósito de reducir las emisiones de CO2 y mejorar la salud de los ciudadanos. Este tipo de transporte reduciría la incidencia de las enfermedades respiratorias y cardiovasculares relacionadas con la polución, el estrés causado por la contaminación sonora y los daños que se producen a causa de los accidentes de tráfico.

Los más favorecidos
Aunque este cambio de forma de transporte resultaría positivo para toda la población mundial en su conjunto, los que obtendrían más beneficios serían los grupos más vulnerables, como son los niños, los discapacitados, las mujeres o los menos favorecidos económicamente. El “transporte activo” favorecería especialmente a los habitantes de ciudades en países con ingresos medios y bajos, que son los más afectados por accidentes de tráfico y polución.

Reducción de mortalidad
Con el uso del “transporte activo” se evitarían o reducirían los más de dos millones y medio de muertes relacionadas con los accidentes de tráfico y la polución y los más de tres millones de fallecimientos relacionados con el sedentarismo. Según informaciones de la OMS, el 23% de las actuales emisiones de CO2 a la atmósfera proceden del transporte.