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Bacterias: la amenaza de los tupper

 

Javier Tejedor, profesor de la Universidad en Internet (UNIR) y experto en nutrición advierte de dos peligros fundamentales de guardar inadecuadamente la comida en estos envases: la proliferación de bacterias y el desprendimiento de aditivos del plástico.

Primer problema: el trasporte y la refrigeración

En los desplazamientos, la comida puede verse sometida a varios cambios de temperatura “Muchas veces en el trabajo, en el colegio, en el coche, no tenemos medios de refrigeración de los alimentos que llevamos, pueden pasar unas cuantas horas desde que salimos de casa hasta que los consumimos, en ese tiempo puede haber una intensa proliferación microbiana. Cuando no hay un frigorífico disponible, es recomendable, llevar el tupper en bolsas isotermas con una placa de hielo que mantenga la temperatura adecuada hasta su consumo”, explica el experto.

Segundo problema: el calentamiento

Para asegurar que la comida que se consume esté en buen estado, Tejedor recomienda: “Si vamos a consumir comida caliente, es importante que la calentemos a una temperatura denominada “higiénica”, capaz de eliminar estos gérmenes. Para conseguir esto, es necesario elevar la temperatura del alimento hasta los 70 grados C y esto se hace fácilmente en el microondas, empleando aproximadamente el doble de tiempo del que usaríamos para un calentamiento normal”.

Tercer problema: el plástico

Algunos plásticos contienen productos químicos como derivados del ácido ftálico, o el bisfenol, que pueden migrar al alimento, sobre todo durante su calentamiento. Éstos pueden tener efectos a largo plazo como procarcinógenos, pero sobre todo como disruptores endocrinos (alteran la producción de algunas hormonas). Para evitar esto, el experto recomienda usar siempre tarteras específicamente autorizadas para llevar alimentos, y que lleven en su parte posterior el logotipo oficial de “material apto para entrar en contacto con alimentos” (dibujo de una copa y un tenedor); y calentar los mismos en recipientes de cristal.

Cuando ya es tarde…

Los síntomas de intoxicación suelen manifestarse a través de nauseas, vómitos o diarrea. “Si un episodio diarreico y con fiebre no se resuelve en un par de días será necesario un tratamiento para restablecer el equilibrio hídrico/electrolítico y evitar la deshidratación, el médico valorará qué hacer en cada caso. Si se observa diarrea oscura o hemorrágica acudir inmediatamente. Cuando hay varias personas afectadas, se debe acudir a los servicios de urgencia, lo que facilitará no sólo la rapidez del tratamiento, si no que los servicios de salud pública puedan establecer el origen del brote y prevenir que haya nuevos afectados” explica Tejedor.

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Diario El Mundo

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2013/01/31/nutricion/1359658107.html