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Cuidado: las bebidas energéticas no son refrescos

 

Creadas para proporcionar un aporte extra de energía a las personas que acudían a los gimnasios, estas bebidas comenzaron a comercializarse a mediados de los años 90 y, ahora, son tan habituales como el más conocido de los refrescos. Muchos aseguran consumirlas con asiduidad, entre ellos, niños y adolescentes.

¿Cómo funcionan?

El endocrino de Adeslas Antonio Gippini, nos explica: "Ofrecen un efecto estimulante basado en su contenido de cafeína, que se sitúa en torno a 30 mg/100 ml (unos 100 mg en una lata de 330 ml). La cafeína estimula el sistema nervioso central, eleva la presión arterial y acelera el ritmo cardíaco. Dosis superiores a 200 mg pueden causar ansiedad, irritabilidad e insomnio. La ingesta continuada de 500 mg diarios o más puede dar lugar a agitación psicomotriz, confusión, taquicardia y arritmias".

Cuidado con el abuso…

Pese a que su contenido en cafeína es inferior al del café, la cantidad ingerida de estas bebidas es, por lo general, muy superior a lo recomendable. "El café expreso contiene más cafeína por volumen que estas bebidas (60 mg/100 ml en promedio) pero no se suelen ingerir volúmenes elevados, mientras que es fácil tomar tres latas de una bebida en un día", apunta el experto.

Más "peligrosas" de lo que parecen

Es importante no abusar de su ingesta, en especial aquellas personas que tienen alguna patología cardiovascular y que no deben consumir cafeína por sus efectos vasopresor y taquifiláctico. "Todo el mundo sabe, por ejemplo, que los hipertensos deben evitar el café. Por otra parte, si a los niños no se les da café porque tiene cafeína, tampoco deberían tomar bebidas "energéticas", concluye Gippini.​

 

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