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El cannabis produce daños en los pulmones

 

Los fumadores de esta sustancia retienen cantidades de alquitrán y monóxido de carbono (CO) entre 3 y 5 veces mayores respectivamente que al fumar tabaco

 

Según un estudio publicado por SEPAR (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica), el consumo de marihuana a dosis altas y moderadas produce diversos síntomas respiratorios y es un factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de pulmón. Además, se han descrito casos de otras patologías respiratorias como la enfermedad bullosa, el enfisema, el neumotórax o el neumomediastino, relacionados con el consumo de marihuana en pacientes jóvenes.

Los fumadores de marihuana suelen tener problemas respiratorios

La inhalación de marihuana se ha asociado además a un aumento de síntomas respiratorios como tos, disnea y esputo, así como a un empeoramiento del asma en los fumadores habituales de marihuana, con o sin el uso de tabaco concomitante, en comparación con no fumadores. También se ha relacionado con ronquera y faringitis y se ha visto que los usuarios de marihuana acuden con mayor frecuencia a los servicios de urgencias, al presentar alguno de estos síntomas respiratorios. Esta mayor frecuentación a los servicios de urgencias se ha observado especialmente en el caso de los pacientes asmáticos.

La droga "lícita" más consumida en el mundo

Entre 120 y 150 millones de usuarios consumen marihuana y la prevalencia de su consumo se sitúa entre el 2,6 y el 5% de la población mundial adulta. Los componentes del humo por la combustión de esta sustancia son similares a los producidos por la combustión del tabaco, pero difieren en la sustancia psicoactiva y en la práctica de fumar. Esta droga se puede consumir en diferentes formas y vías, siendo la más popular el fumarla como hierba (marihuana) o resina de cannabis (hachís). También se puede inhalar con vaporizadores, ingerirla y aplicarla sobre la piel o las mucosas.

Más peligrosa que el tabaco

A diferencia del tabaco, la marihuana se fuma mediante bocanadas más largas y de mayor volumen de inhalación, conteniendo la inspiración durante varios segundos. Por lo tanto, los fumadores de marihuana retienen cantidades de alquitrán y monóxido de carbono (CO) entre 3 y 5 veces mayores respectivamente que al fumar tabaco. Puesto que suele fumarse sin filtro, la concentración de partículas en las vías aéreas es cuatro veces mayor que al fumar tabaco y la forma de fumar genera temperaturas más altas modificando procesos bioquímicos y la producción de numerosas sustancias. Además, se mezclan cánnabis y tabaco, no solo por la coexistencia de adicciones, sino porque aumenta la oferta de THC (molécula lipofílica con una rápida absorción en el pulmón, rápida llegada a la sangre y responsable de los efectos psicotrópicos de la marihuana), con mayores efectos psicoactivos si se compara a fumar solo cánnabis, señalan los autores del estudio.

 

Texto elaborado con la supervisión científica del Área Asistencial de Adeslas

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