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En España nos pasamos de proteínas

 

De acuerdo con el Estudio ANIBES de antropometría, ingesta y balance energético en España, en las últimas décadas se han producido profundos cambios sociales en nuestro país que han repercutido en la alimentación. Con ellos han llegado mejoras como el aumento de la variedad de los alimentos y un incremento de la seguridad alimentaria. Sin embargo, la variedad puede tener un lado oscuro, ya que aumenta las posibilidades de abandono del patrón marcado por la dieta mediterránea, tan beneficioso para la salud.

¿Cómo se ha realizado el estudio?

El estudio ha tomado una muestra compuesta por 2.285 personas divididas por sexos, distribución geográfica y grupos de edad: niños (9-12), adolescentes (13-17), adultos (18-64) y mayores (65-75). De acuerdo con sus datos, la ingesta media de proteínas en la población española es de 74,5 ± 22,4 g/día, con diferencias significativas entre ambos sexos, puesto que era más alta en hombres que en mujeres. En lo que se refiere a grupos de edad, las personas mayores mostraron la ingesta más baja.

Más proteínas de lo recomendado

Las referencias de ingesta total de proteínas indican que ésta debe ser de alrededor de 0,8 g/kg de peso en adultos, lo que representa el 12% de la ingesta total de energía. Sin embargo, en España, las proteínas suponen un 15% de la energía total, sin distinción de sexo o grupo de edad. Según datos del Instituto de medicina de Estados Unidos de América (IoM), la ingesta de proteínas debe suponer entre el 10%-35% de la energía total. Si tomamos la IoM como referencia, el consumo de proteínas entre los españoles se encuentra dentro de los límites.

Abuso de carnes, sobre todo entre los jóvenes

Las proteínas pueden obtenerse de diferentes alimentos como carnes, pescados, cereales, lácteos.... El grupo de la carne y derivados supone la principal fuente de proteínas en el total de la muestra del estudio científico ANIBES (33,14%), siendo mayor esta contribución en los grupos más jóvenes que en los grupos de mayor edad. El grupo de los cereales y derivados y el de la leche y productos lácteos se encuentran en la segunda y tercera posición, respectivamente, como fuentes de proteínas. Estos tres grupos de alimentos y bebidas (carne y derivados, cereales y derivados y leche y productos lácteos) suponen cerca del 68% de la ingesta total de proteínas. Otros alimentos ricos en proteínas son los pertenecientes al grupo de los pescados y mariscos, consumidos principalmente por ancianos. Las verduras, hortalizas y legumbres sólo suponen el 7% del total de la ingesta diaria de proteínas, una cantidad que es especialmente baja en los grupos de menor edad.

 

Texto elaborado con la supervisión científica del Área Asistencial de Adeslas

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Estudio ANIBES

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