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Estudios poco fiables

 

Con frecuencia los medios se hacen eco de trabajos científicos de los que no se vuelve a oír hablar o que, pasado un tiempo, se desmienten. No dejarse obnubilar por sensacionalismos, realizar un seguimiento de las noticias y consultar medios de confianza es clave para evitar confusiones. Con el objetivo de ver hasta qué punto estudios médicos poco consistentes aparecen en periódicos y revistas de salud, un grupo de investigadores asociados al Centro Nacional de la Investigación Científica de Francia (CNRS), ha realizado un seguimiento a la difusión en medios del desorden por hiperactividad. Según sus observaciones, cuando hay un resultado positivo en una investigación, la publicación del mismo no se hace esperar, sin tener en cuenta que, a menudo, las conclusiones iniciales pueden ser refutadas o relativizadas por estudios posteriores.

El caso del desorden por hiperactividad

Para demostrar su teoría, los científicos observaron la evolución en prensa de 47 trabajos científicos sobre desorden por hiperactividad aparecidos en la década de los 90, de los que se hicieron eco 347 artículos. Los autores del estudio seleccionaron las diez publicaciones especializadas más difundidas y recogieron toda la información pertinente aparecida hasta 2011. Los científicos también compararon la cobertura periodística que estas diez publicaciones hicieron a estudios científicos relacionados con el tema.

Los estudios iniciales, los más difundidos

Siete de las diez publicaciones especializadas seleccionadas hablaban sobre estudios iniciales y las conclusiones en seis de ellas fueron posteriormente refutadas o fuertemente atenuadas. En la séptima, el estudio no fue confirmado ni refutado, aunque las conclusiones sobre el mismo se presentaban como poco probables. Las tres publicaciones restantes no recogían los estudios iniciales sino estudios más avanzados, dos de ellas los confirmaban posteriormente y la tercera lo atenuaba. La cobertura periodística de publicaciones (223 artículos) fue mucho mayor que la de los 67 estudios relacionados (57 artículos).

Más desinformación que información

De acuerdo con el equipo de científicos, los periódicos se hacen eco preferentemente de las conclusiones iniciales obtenidas en estudios sobre el trastorno por hiperactividad, que aparecen en revistas prominentes, pero después no informan que sobre descubrimientos posteriores que los refutan o atenúan. Si los medios de comunicación generalista sólo informan sobre los primeros resultados publicados en revistas de prestigio, pueden no reflejar el progreso científico de las observaciones iniciales. Si esta tendencia se generaliza aumentará la distorsión en la comunicación de la ciencia de la salud.

Acceso al estudio original

Portal Plos one

http://www.plosone.org/article/info:doi/10.1371/journal.pone.0044275