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Evitar alimentos no mejora el pronóstico de EII

 

La EII es una enfermedad crónica caracterizada por la inflamación del intestino. Existen dos tipos principales: la Enfermedad de Crohn (EC) y la Colitis Ulcerosa (CU), de las que aún no se conoce su causa exacta. María José Casanova González, de la Unidad de Enfermedad Inflamatoria Intestinal-Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario de La Princesa, Instituto de Investigación Sanitaria Princesa (IIS-IP) y perteneciente al Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBEREHD), explica "Su aparición se debe a una mezcla de predisposición genética, factores ambientales (infecciones, tabaco, fármacos) y una alteración en la regulación del sistema inmune". Los síntomas de la enfermedad son impredecibles, con periodos de remisión y recaídas (brotes), cuya periodicidad y gravedad varían según los pacientes.

¿De qué manera influye la alimentación?

El estado nutricional de los pacientes con EII se encuentra alterado con frecuencia, y un número considerable presentan desnutrición, incluso cuando la enfermedad está en remisión. "La disminución de la ingesta oral se debe a múltiples factores como las restricciones dietéticas impuestas por el propio paciente o la disminución del placer asociado a la ingesta de alimentos. Sin embargo, la dieta no es un factor de riesgo de padecer la enfermedad ni juega ningún papel en el desencadenamiento de los brotes de la enfermedad" aclara la experta.

La dieta restrictiva no es la solución

Muchos pacientes de EII tienen la creencia de que determinados alimentos pueden inducir o empeorar los síntomas de la enfermedad, por lo que un número considerable de pacientes decide restringir el consumo de determinados grupos de alimentos. Tal y como explica María José Casanova "En un estudio del Grupo Español de Trabajo en Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa (GETECCU) en el que participaron 30 centros de toda España, coordinado por la Unidad de EII del Hospital de La Princesa, y cuyos resultados han sido presentados recientemente en el congreso de la XIX Reunión de la Asociación Española de Gastroenterología, se observó que casi el 70% de los 1272 pacientes que participaron evitaban ciertos alimentos con la intención de prevenir los brotes de la enfermedad, mientras que casi el 90% de los pacientes evitaba ciertos alimentos durante el brote de por temor a empeorarlo. En este mismo estudio se observó que entre los grupos de alimentos que los pacientes evitaban con mayor frecuencia estaban grupos de alimentos tan importantes como las grasas, los lácteos, las legumbres, las verduras y la carne roja".

¿Qué riesgos se derivan de eliminar algunos alimentos de la dieta?

"La alimentación de una persona con EII debe ser normal y lo más variada posible, con un aporte equilibrado de carbohidratos, grasas y proteínas. La restricción dietética autoimpuesta por los pacientes puede contribuir a un empeoramiento de su estado nutricional. Sobre todo si se eliminan alimentos ricos en proteínas y las grasas, que, aunque no se recomiendan en exceso, si deberían formar parte de una dieta normal. Eliminar determinados alimentos de la dieta puede conducir a la desnutrición de estos pacientes. De hecho, en el estudio, casi el 70% de los pacientes había modificado sus hábitos dietéticos tras el diagnóstico de la enfermedad, y el 15% de los pacientes presentaba desnutrición", subraya la experta consultada.

 

Texto elaborado con la supervisión científica del Área Asistencial de Adeslas

 

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