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La obesidad se debe prevenir antes de quedarse embarazada

 

​En la actualidad el 22,2% de las mujeres gestantes en España son obesas y el 23% tiene sobrepeso. Por esta razón, desde la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) recuerdan que el control del peso antes y durante la gestación tiene consecuencias beneficiosas en el propio embarazo y en la salud de la siguiente generación.


Un IMC sano

Tal y como explica Susana Monereo, miembro de la Junta Directiva de la SEEDO "Hay que planificar el embarazo atendiendo al peso, procurando quedarse embarazada con un peso razonable según un IMC entre 18,5 y 25 ajustado a la edad y talla de la mujer. Si el IMC es > 30 kg/m2 o si está entre 25 y 30 y la mujer presenta alguna comorbilidad asociada a la obesidad principalmente Hipertensión Arterial, Diabetes Mellitus tipo2, sería recomendable bajar de peso bajo supervisión médica realizando cambios en la dieta y aumentando la actividad física antes de quedarse embarazada".


El exceso de peso en la gestación comporta graves riesgos

"Ganar mucho peso durante la gestación aumenta los riesgos de complicaciones durante el embarazo, el parto y para el niño, tal y como se han especificado", afirma Monereo. Una mujer obesa que se quede embarazada o que gana más de 12 kg en el embarazo tiene: 2 veces más riesgo de aborto espontáneo; 2 veces más riesgo de cesárea, 3 veces más riesgo de mortalidad perinatal; 3 veces más riesgo de diabetes gestacional; 3 veces más riesgo de niño excesivamente grande al nacer; 5 veces más riesgo de hipertensión arterial; 9 veces más riesgo de preeclamsia y 3 veces más riesgo de que el bebé sea un niño y adulto obeso.


La importancia de "formarse" en un entorno saludable

Desde la SEEN subrayan que el "entorno metabólico" en el que se desarrolla el feto tiene una influencia decisiva en cómo será su propio metabolismo y en el riesgo de presentar problemas en su vida futura, tales como diabetes o hipertensión. Albert Lecube, miembro del Grupo de Obesidad de la SEEN y de la Junta Directiva de la SEEDO, resalta que, durante la gestación, la situación metabólica de la madre influye de manera muy importante en el tipo de metabolismo que va a tener su hijo. "Durante la vida fetal de periodo intrauterino se produce la programación de muchos aspectos del metabolismo del hijo y en ello la dieta materna influye de manera crucial. Las consecuencias de los 9 meses de gestación van a repercutir en años de vida ulterior del feto".


Alimentarse bien no es comer por dos

Los patrones de alimentación saludable durante el embarazo pasan por hacer una dieta variada, rica en frutas, verduras, evitando alimentos con alto contenido en grasa y azúcar, y teniendo en cuenta que las necesidades nutricionales aumentan a partir del 2º trimestre. "No es necesario comer por dos. Se debe prestar especial importancia al calcio, hierro y ácido fólico, que se pueden suplementar. Durante el 2º trimestre se debe incrementar la dieta en 300 kcal; en el 3º trimestre, 450 kcal, y durante la lactancia, 500 calorías", comenta Monereo. Los expertos recuerdan también que la actividad física regular tiene beneficios probados tanto para la madre como para el feto. En ausencia de complicaciones médicas u obstétricas, se recomiendan 20-30 minutos de ejercicio de intensidad moderada, de bajo impacto y ejercicio aeróbico (caminar, step, y ejercicios aeróbicos) al día en la mayoría, si no todos los días, durante la gestación. Desde la semana 34 hasta el parto, el plan de ejercicio se debe centrar en la correcta movilización pélvica para reducir cesáreas, tiempo y número de contracciones en el parto.​

Texto elaborado con la supervisión científica del Área Asistencial de Adeslas

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