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Los refrescos “light” favorecen engordar

 

"Las personas que beben refrescos "light" a diario tienen una mayor tasa de obesidad que las que no lo hacen", declara Stephanie Maxson, experta en dietética del MD Anderson Cancer Centrer de Texas. Es importante señalar que la obesidad aumenta el riesgo de cáncer de mama (especialmente después de la menopausia), colon, endometrio, riñón y páncreas.

¿Cómo pueden engordar?

Los investigadores del centro explican que quienes beben refrescos light consumen más calorías con la comida que los que beben refrescos con azúcar: la sensación de que están "ahorrando calorías" con estas bebidas edulcoradas, hace que justifiquen el consumo de productos más dulces y grasos, descompensando así su dieta. Por otro lado, algunos sustitutivos del azúcar, como la sacarina o el aspartamo, pueden afectar al metabolismo, favoreciendo la acumulación de grasa y aumentando el riesgo de diabetes y enfermedades cardiacas. Además, el hecho de que algunos edulcorantes sean mucho más dulces que el azúcar eleva el deseo de tomar alimentos dulces y, con ello, las probabilidades de consumirlos.

Relación con el cáncer.

Tal y como sostiene Maxon "Hay evidencias que sugieren que los edulcorantes artificiales pueden aumentar el riesgo de ciertos tipos de cáncer. Eso no quiere decir que los refrescos con azúcar sean mejores. Ambas bebidas contienen ingredientes artificiales y productos químicos que podrían suponer riesgos para la salud en formas que todavía no conocemos".

Consejos para evitar los refrescos

Los expertos del MD Anderson Cancer Centrer de Texas ofrecen una serie de consejos para reducir el consumo de refrescos:

  • No tener estas bebidas en casa; son una tentación. Es mejor sustituirlas por opciones más naturales como zumos, infusiones o agua.
  • Aumentar el consumo de agua para reducir la sensación de sed y favorecer la eliminación de toxinas: se recomienda beber entre 8 y 10 vasos al día. Para hacer el agua más atractiva, se puede sumergir en ella durante unas horas trozos de frutas o verduras que la aromaticen, como limón, naranja, pepino…
  • Cambiar costumbres poco saludables que vinculan los refrescos a comidas, momentos del día o actividades. El cerebro se desarrolla en función de los hábitos, es necesario romper esta asociación mental con las bebidas edulcoradas, sustituyéndolas por otras más sanas.
  • Practicar ejercicio de forma regular incrementa los niveles de energía, lo que disminuye la necesidad de consumir refrescos.
  • Optar por bebidas naturales como zumos o infusiones en lugar de refrescos. .

 

Texto elaborado con la supervisión científica del Área Asistencial de Adeslas

¿Dónde se ha publicado esta noticia?

MD Anderson Cancer Centrer de Texas​