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Pasear es bueno para el cerebro

 

Caminar no sólo tiene beneficios para el corazón y los músculos; un equipo de investigadores dirigido por Ernest Greene, profesor de física y biología de New Mexico Highlands University, ha descubierto que el impacto de los pies al caminar envía ondas de presión a través de las arterias, que modifican e incrementan significativamente el flujo de sangre al cerebro. Tal y como ha declarado Greene, "Los efectos dinámicos de caminar, correr y montar en bici (y de cualquier actividad física laboral o deportiva), en el flujo de sangre al cerebro eran hasta ahora desconocidos".


¿Cómo se ha realizado el trabajo?

Para llevar a cabo esta investigación, Greene y su equipo de estudiantes (algunos de ellos ya graduados), trabajó con investigadores de las Escuelas de Medicina de la Universidad de Nuevo México, de la Universidad de Colorado y de la Universidad de Copenhague. El equipo utilizó ultrasonidos para medir las ondas de velocidad de la sangre de la arteria carótida así como los diámetros arteriales, para calcular el flujo sanguíneo a ambos lados del cerebro de 12 adultos jóvenes sanos, mientras realizaban diferentes actividades.


Cuestión de "impactos"

Los investigadores descubrieron que existe una relación directamente proporcional entre el impacto de los pies contra una superficie y el aumento del flujo de sangre al cerebro (a mayor impacto, mayor presión). Así, correr es la actividad que más incrementa el flujo sanguíneo al cerebro, seguida de caminar y, por último, de montar en bici, una actividad que no implica ningún impacto en los pies. "El flujo sanguíneo no es constante y varía significativamente con diferentes formas de ejercicio y movimiento. Como se esperaba, las ondas de presión invertida y reflejada que son creadas por los impactos del pie, modifican las presiones sanguíneas que impulsan la sangre al cerebro. El flujo sigue las ondas de presión que se crean por la interacción de la frecuencia cardíaca y el ritmo de los pasos", declara el autor del estudio.


Andar ligero para pensar mejor

Según los autores del trabajo, los efectos hemodinámicos (relativos a la dinámica de la sangre) sobre el flujo sanguíneo del cerebro humano, causados por correr, andar y pedalear, pueden optimizar la presión de perfusión cerebral, el funcionamiento del cerebro y, también, proporcionar un sentido general de bienestar durante la práctica de ejercicio. Además, de acuerdo con Greene: "Existe un ritmo optimizado entre el flujo sanguíneo del cerebro y la actividad de caminar. El ritmo de los pasos y los impactos del pie están dentro del rango de nuestras frecuencias cardiacas normales (alrededor de 120/minuto) cuando estamos avanzando con rapidez".

 

Texto elaborado con la supervisión científica del Área Asistencial de Adeslas

¿Dónde se ha publicado esta noticia?

New Mexico Highlands University


The American Physiological Society​


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