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Practicar ejercicio: la mejor defensa contra la grasa abdominal

 

La grasa que se concentra en torno a las vísceras aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades cardiacas, diabetes, síndrome metabólico e incluso, cáncer.

En el Centro Médico de la Universidad del Suroeste de Texas (“UT Southwestern”), en Estados Unidos, han investigado la manera más eficaz para combatir la grasa abdominal. De acuerdo con sus conclusiones, realizar ejercicio es la forma más eficaz de despedirse de esta grasa que pone en riesgo la salud al concentrarse en torno a las vísceras.

¿Cómo se ha realizado el estudio?

Los investigadores han evaluado los cambios en la grasa visceral que se produjeron en 3.602 participantes sometidos a diferentes métodos para perder peso durante un período de 6 meses; la mitad de los participantes modificó su estilo de vida a través del ejercicio, mientras que la otra mitad se sometió a procedimientos farmacológicos. El 65% de los participantes eran mujeres, con una edad media de 54 y un IMC promedio de 31, en el momento de la inscripción. La mayoría de los ensayos de ejercicio se realizaron en EE. UU. y Canadá, mientras que los ensayos farmacológicos incluyeron los EE. UU., Canadá, Suecia, Japón y cuatro cohortes multinacionales.

El ejercicio es más eficaz que las medicinas

Aunque tanto el tratamiento farmacológico como la práctica de ejercicio, ayudaron a reducir la grasa abdominal, los participantes que realizaron ejercicio presentaron una reducción más sustancial de esta grasa visceral.

La importancia de la localización de la grasa

En palabras del cardiólogo Ian J. Neeland, profesor asistente de medicina interna, y autor principal del estudio: “La grasa visceral puede afectar los órganos locales o todo el sistema corporal. En forma sistémica, puede afectar el corazón y el hígado, así como los órganos abdominales. Cuando los estudios utilizan el peso o el índice de masa corporal para obtener datos, no es posible saber si las intervenciones están reduciendo la grasa en cualquier parte del cuerpo o aquella localizada a un nivel más superficial”.

La grasa vista como un órgano activo Hasta hace relativamente poco, se consideraba la grasa como un almacenamiento inerte. Pero, con el paso de los años, esta visión ha evolucionado hasta considerarse como un órgano activo. “Algunas personas obesas padecen enfermedades cardíacas, diabetes o síndrome metabólico, y otras no. Nuestro estudio sugiere que una combinación de enfoques puede ayudar a reducir la grasa visceral y potencialmente prevenir estas enfermedades”, ha afirmado Neeland.



¿Dónde se ha publicado esta noticia?

Universidad del Suroeste de Texas (“UT Southwestern”)



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