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Se puede evitar una segunda ola de COVID-19

 

El distanciamiento social y las mascarillas han resultado ser eficaces para combatir la COVID-19 ¿pero podrían contener una segunda ola de coronavirus?

En el mes de junio de este año, la Universidad McMaster y St. Joseph's Healthcare Hamilton realizó una amplísima revisión sobre la evidencia de contagio por la COVID-19. Las conclusiones de este trabajo respaldan el distanciamiento físico de dos metros o más para evitar la transmisión de la COVID-19 de persona a persona, así como el uso de mascarillas y protección ocular.


¿Cómo se ha realizado este trabajo?

Los autores de esta investigación buscaron evidencia directa de transmisión por la COVID-19 y evidencia indirecta sobre coronavirus relacionados que causan el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) y el Síndrome Respiratorio del Medio Oriente (MERS). No identificaron ensayos de control aleatorio que aborden los tres coronavirus, sino 44 estudios comparativos relevantes en entornos de atención médica y no médica en 16 países y seis continentes, desde el inicio de la pandemia hasta principios de mayo de 2020.


La higiene de manos: fundamental para prevenir el contagio

Tal y como ha declarado Holger Schünemann, autor principal del estudio "El distanciamiento físico tiene como resultado una gran reducción de contagio". Respecto a las mascarillas, Schünemann ha declarado: "Aunque la evidencia directa es limitada, el uso de mascarillas en la comunidad brinda protección y, posiblemente, las N95 o similares que usan los trabajadores de la salud, aportan una mayor protección". Por último, los autores advierten que, aunque el distanciamiento, las máscaras faciales y la protección ocular fueron altamente protectoras, ninguna hizo que las personas fueran totalmente impermeables a las infecciones y, por lo tanto, las medidas básicas como la higiene de las manos también son esenciales para reducir la pandemia actual de COVID-19 y las olas futuras".


Un nuevo modelo de desconfinamiento

Los expertos del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la "Fundación la Caixa", ha realizado un posible modelo de desconfinamiento basado en el comportamiento individual. Este trabajo, dirigido por Xavier Rodó, jefe del programa de Clima y Salud de ISGlobal, presenta proyecciones basadas en un modelo que divide a la población en siete grupos: susceptibles (aquellas que no tienen inmunidad y, por tanto, son susceptibles de contagio), en cuarentena, expuestos, infecciosos no detectados, reportados infecciosos y confinados, recuperados y fallecidos. También permite simular tanto el grado de confinamiento de la población como las diferentes estrategias posteriores al confinamiento. "Nuestro modelo es diferente porque considera el retorno de las personas confinadas a la población susceptible para estimar el efecto del desconfinamiento, e incluye los comportamientos de las personas y la percepción del riesgo como factores moduladores", explica Xavier Rodó.

Los expertos de ISGlobal señalan también que "los confinamientos se deben mantener durante al menos 60 días y que el desconfinamiento debe ser gradual para disminuir el riesgo de segundas olas". También sostienen que el tiempo de duración del primer confinamiento repercute en el momento y la magnitud de las olas posteriores, y que un desconfinamiento paulatino reduce el número de infecciones y muertes, en comparación con procesos de desconfinamiento muy rápidos. Según concluye Rodó: "Si logramos hacer descender la tasa de transmisión en un 30% mediante el uso de mascarillas, higiene de manos y distanciamiento social, podemos reducir considerablemente la magnitud de la próxima ola. Reducir la tasa de transmisión en un 50% podría evitarla por completo".

 

Fuentes

 The Lancet

 ISGlobal

 

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