Envejecimiento
activo: claves para
vivir más y mejor
Envejecimiento
activo: claves para
vivir más y mejor
¿Qué entendemos por envejecimiento activo y envejecimiento saludable?
Por envejecimiento activo se conoce al proceso de optimizar las oportunidades tanto de salud, como de participación y seguridad, con el fin de mejorar la calidad de vida según vamos envejeciendo. Este concepto, impulsado por la Organización Mundial de la Salud, abarca no solo la ausencia de enfermedad, sino la capacidad funcional y el bienestar integral en la vejez.
Los componentes clave del envejecimiento activo incluyen:
| Actividad física regular que debe ser multicomponente (ejercicio aeróbico, fortalecimiento muscular y entrenamiento de equilibrio) con una meta de al menos 150 minutos semanales de actividad moderada, adaptada a la capacidad funcional del adulto mayor. | |
| Alimentación equilibrada, una nutrición adecuada, sobre todo en adultos mayores, consiste en tener un especial cuidado en el aporte óptimo de proteínas (1,0–1,2 g/kg/día en personas sanas y hasta 1,5 g/kg/día en riesgo de malnutrición, salvo contraindicación principalmente debida a patología renal). | |
| Evitar tabaco y alcohol. | |
| Sueño adecuado. |


Por envejecimiento activo se conoce al proceso de optimizar las oportunidades tanto de salud, como de participación y seguridad, con el fin de mejorar la calidad de vida según vamos envejeciendo.
Este concepto, impulsado por la Organización Mundial de la Salud, abarca no solo la ausencia de enfermedad, sino la capacidad funcional y el bienestar integral en la vejez.
Los componentes clave del envejecimiento activo incluyen:
| Actividad física regular que debe ser multicomponente (ejercicio aeróbico, fortalecimiento muscular y entrenamiento de equilibrio) con una meta de al menos 150 minutos semanales de actividad moderada, adaptada a la capacidad funcional del adulto mayor. | |
| Alimentación equilibrada, una nutrición adecuada, sobre todo en adultos mayores, consiste en tener un especial cuidado en el aporte óptimo de proteínas (1,0–1,2 g/kg/día en personas sanas y hasta 1,5 g/kg/día en riesgo de malnutrición, salvo contraindicación principalmente debida a patología renal). | |
| Evitar tabaco y alcohol. | |
| Sueño adecuado. |

La integración de estos componentes mejora la calidad de vida, la independencia funcional y reduce el riesgo de enfermedades crónicas y deterioro cognitivo en la población mayor, pues favorecen la salud mental y la participación comunitaria.
Se habla de envejecimiento saludable cuando se desarrolla y mantiene una adecuada capacidad funcional, lo cual posibilita el bienestar en la vejez. Este concepto, respaldado por la Organización Mundial de la Salud, integra tres dimensiones principales:
| La capacidad intrínseca (funciones físicas y mentales). | |
| La habilidad funcional (la interacción entre la capacidad intrínseca y el entorno). | |
| El entorno físico y social que facilita o limita la autonomía y la calidad de vida. |
¿Cuál es la diferencia entre el envejecimiento saludable y el envejecimiento activo?
![]() | El envejecimiento activo prioriza la optimización de oportunidades para la salud, la participación y la seguridad, promoviendo la integración social y la actividad física. |
![]() | El envejecimiento saludable se centra en la preservación de la capacidad funcional y la adaptación al entorno, incluso en presencia de enfermedades crónicas o discapacidad. Enfatiza la resiliencia y la funcionalidad, no solo la ausencia de enfermedad, y reconoce la importancia de los determinantes sociales y ambientales en el proceso del envejecimiento. |
¿Qué está en nuestra mano hacer para tener un envejecimiento activo y saludable?
![]() | Actividad física regular: Se debe promover al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica de intensidad moderada, junto con ejercicios de fortalecimiento muscular dos o más días por semana, según lo recomienda la OMS. Esto ayuda a mantener la función física, prevenir caídas y reducir el riesgo de enfermedades crónicas y deterioro cognitivo. |
![]() | Hábitos de vida saludables: Mantener una dieta equilibrada, evitar el consumo de tabaco y alcohol, y asegurar un sueño adecuado son fundamentales para preservar la salud física y mental. |
![]() | Participación social y actividades cognitivas: Fomentar la integración social, la educación continua y la participación en actividades comunitarias, mejora la salud mental, la resiliencia y la calidad de vida. |
![]() | Entornos amigables con las personas mayores: Adaptar el entorno físico y social para facilitar la movilidad, la accesibilidad y la inclusión social es esencial para promover la autonomía y la participación. |
![]() | Acceso a servicios de salud y prevención: Promover la vacunación, el cribado de enfermedades y la educación en salud contribuye a la detección precoz y el manejo adecuado de condiciones crónicas. |
¿Sabes cómo podemos retrasar el envejecimiento y que sea lo más saludable y activo posible?

El retraso del envejecimiento y la promoción de un envejecimiento saludable y activo requieren un enfoque multifactorial basado en evidencias científicamente demostradas.
Las intervenciones con mayor respaldo asociadas con menor incidencia de enfermedades crónicas y mejor función física y cognitiva en la vejez incluyen:
| Actividad física regular. El ejercicio aeróbico y de fuerza mejora la resiliencia, la función cardiovascular, la masa muscular y la salud cerebral, y es más efectivo que la restricción calórica para mantener la capacidad funcional ante estresores. | |
| Restricción calórica moderada sin desnutrición. La restricción calórica, incluso sin pérdida de peso significativa, ha demostrado reducir la mortalidad y enlentecer marcadores biológicos de envejecimiento en humanos. | |
| Mantener una dieta basada en alimentos de origen vegetal (como la dieta mediterránea). |
Existen una serie de intervenciones farmacológicas, agentes como metformina, inhibidores de mTOR (inmunosupresores), y senolíticos que se encuentran en investigación para modular mecanismos biológicos del envejecimiento, pero su uso generalizado fuera de indicaciones aprobadas aún no está respaldado por
suficiente evidencia científica (por ejemplo, metformina para diabetes tipo 2, inmunosupresión), no para retrasar el envejecimiento en personas sanas.
Mantener redes sociales activas, evitar el tabaquismo, limitar el consumo de alcohol y participar en actividades cognitivamente estimulantes también contribuyen a un envejecimiento saludable.
La integración de estos factores, junto con políticas de salud pública y entornos favorables, es clave para maximizar la salud y la funcionalidad en la vejez.


Existen una serie de intervenciones farmacológicas, agentes como metformina, inhibidores de mTOR (inmunosupresores), y senolíticos que se encuentran en investigación para modular mecanismos biológicos del envejecimiento, pero su uso generalizado fuera de indicaciones aprobadas aún no está respaldado por
suficiente evidencia científica (por ejemplo, metformina para diabetes tipo 2, inmunosupresión), no para retrasar el envejecimiento en personas sanas.
Mantener redes sociales activas, evitar el tabaquismo, limitar el consumo de alcohol y participar en actividades cognitivamente estimulantes también contribuyen a un envejecimiento saludable.
La integración de estos factores, junto con políticas de salud pública y entornos favorables, es clave para maximizar la salud y la funcionalidad en la vejez.
¿Qué intervenciones no farmacológicas muestran mayor eficacia en la prevención del envejecimiento en adultos jóvenes?

Nutrición basada en patrones dietéticos saludables:
| La adherencia a dietas como la mediterránea, DASH, Okinawa y patrones ricos en alimentos de origen vegetal, frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos, legumbres, pescado y grasas insaturadas, junto con la reducción de carnes rojas, procesadas, azúcares y ultraprocesados, se asocia consistentemente con menor riesgo de enfermedades crónicas, mejor función cognitiva y física, y mayor probabilidad de envejecimiento saludable. | |
| La restricción calórica moderada y el ayuno intermitente también muestran efectos beneficiosos sobre vías metabólicas y marcadores de envejecimiento, aunque la adherencia a largo plazo puede ser un reto. Han de estar supervisados por personal sanitario. |

Estrategias de suplementación y nutracéuticos
El uso de antioxidantes naturales, polifenoles, vitaminas y minerales a través de la dieta (más que suplementos aislados) puede modular el estrés oxidativo y la inflamación, aunque la evidencia clínica es robusta para suplementos específicos, es limitada y debe individualizarse.

Ejercicio físico regular
La actividad física aeróbica y de fuerza, realizada de forma regular, mejora la salud cardiovascular, metabólica, muscular y cerebral, y reduce la inflamación y el estrés oxidativo, contribuyendo a un envejecimiento más saludable.

Control de factores de riesgo modificables
Evitar el tabaquismo, limitar el consumo de alcohol y mantener un peso corporal saludable son intervenciones clave para reducir el daño celular y el riesgo de enfermedades asociadas a la edad.

Estilo de vida global
La combinación de dieta saludable, ejercicio, control de peso y factores de riesgo puede extender la expectativa de vida libre de enfermedad en 8-10 años.
¿Conoces los principales grupos de población que más se benefician de intervenciones para un envejecimiento saludable?
![]() | Los adultos mayores, especialmente aquellos con factores de riesgo para enfermedades crónicas (como obesidad, hipertensión, diabetes, y dislipidemia). |
![]() | Los adultos de mediana edad que comienzan a mostrar signos de deterioro funcional o cognitivo. |
![]() | Los adultos jóvenes con factores de riesgo metabólico, antecedentes familiares de enfermedades crónicas (artrosis, diabetes…), sobrepeso/obesidad, estilos de vida sedentarios, tabaquismo o consumo excesivo de alcohol son los que más se benefician de intervenciones no farmacológicas para la prevención del envejecimiento. |
![]() | Las personas con antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares o neurodegenerativas. |
![]() | Personas con bajo nivel de actividad física, dieta subóptima, aislamiento social o hábitos nocivos (tabaquismo, consumo excesivo de alcohol) presentan mayor riesgo de envejecimiento acelerado y, por tanto, obtienen mayores beneficios de estas estrategias. |

La evidencia científica indica que las intervenciones son efectivas en ambos sexos, en diferentes rangos de edad adulta, y en personas con distintos índices de masa corporal, pero el impacto es especialmente relevante en quienes presentan vulnerabilidad biológica o social.
Las personas institucionalizadas, con multimorbilidad o en riesgo de fragilidad, también se benefician de la implementación sistemática de estas estrategias, ya que pueden mejorar su capacidad funcional, reducir la incidencia de discapacidad y prolongar la independencia.
Es importante destacar que la adopción temprana y sostenida de estos hábitos saludables a lo largo del ciclo vital maximiza los beneficios, pero incluso la intervención en etapas avanzadas de la vida puede mejorar la calidad y expectativa de vida.
El ejercicio físico, practicado adecuadamente, es la mejor herramienta de la que disponemos para retrasar y prevenir las consecuencias del envejecimiento, así como para fomentar la salud y el bienestar de quien lo practica. Además, ayuda a mantener el adecuado grado de actividad funcional importante para la mayoría de las funciones de nuestro organismo.
La realización de ejercicio físico en edades medias de la vida se ha vinculado con la disminución de la posibilidad de enfermar (morbilidad) y del riesgo de desarrollar enfermedades crónicas en las últimas fases de la vida.


El ejercicio físico, practicado adecuadamente, es la mejor herramienta de la que disponemos para retrasar y prevenir las consecuencias del envejecimiento, así como para fomentar la salud y el bienestar de quien lo practica. Además, ayuda a mantener el adecuado grado de actividad funcional importante para la mayoría de las funciones de nuestro organismo.
La realización de ejercicio físico en edades medias de la vida se ha vinculado con la disminución de la posibilidad de enfermar (morbilidad) y del riesgo de desarrollar enfermedades crónicas en las últimas fases de la vida.
¿Sabes cuáles son los principales beneficios para la salud que proporciona la actividad física?
| Disminución de la mortalidad entre un 20% y un 30% y sobre todo la de causa cardiovascular. | |
| Mejora del estado físico (muscular y cardiorrespiratorio). | |
| Aumento de la salud ósea y funcional, reduciendo el riesgo de caídas y fracturas. | |
| Disminución de la posibilidad de desarrollar hipertensión y cardiopatías coronarias. | |
| Disminución de la incidencia de ciertos cánceres, entre ellos el de mama y colon, vejiga, endometrio, gástrico, adenocarcinoma esofágico y renal |
| Disminución de la probabilidad de desarrollar una diabetes de tipo 2. | |
| Mejoras en la salud mental, con una reducción de la sintomatología relacionada con la ansiedad y depresión. | |
| Mejoras de los procesos cognitivos como pueden ser las habilidades relacionadas con el razonamiento, el aprendizaje y el juicio.. | |
| Mejora de la calidad del sueño. | |
| Nos ayuda a mantener un peso saludable. |
- La recomendación de la OMS es que se deben realizar actividades físicas con regularidad (ejercicio físico) y adaptadas a las condiciones de salud de cada persona, capacidad funcional y adecuada a su forma física.
- El efecto beneficioso de la actividad física sobre la salud no es permanente, se necesita practicar regularmente para mantenerlo.
- En las personas que son sedentarias se recomienda empezar poco a poco y bajo supervisión para posteriormente ir aumentando tanto la intensidad como la frecuencia y la duración de la actividad física.
Y cuando se presentan alteraciones cognitivas, ¿Qué intervenciones sociales han demostrado mejorar la función cognitiva en personas mayores?
En adultos mayores, en el contexto de estrategias para retrasar el envejecimiento y promover un envejecimiento saludable y activo, se incluyen:
- Intervenciones grupales de comunicación social.
- Actividades artísticas en grupo (como música, manualidades, tejido) y reminiscencia guiada.
Estas intervenciones sociales, especialmente cuando incorporan técnicas de cambio de comportamiento como la demostración de conductas, muestran un efecto medio en la cognición global en adultos mayores, aunque el impacto sobre la función ejecutiva es menos consistente.


En adultos mayores, en el contexto de estrategias para retrasar el envejecimiento y promover un envejecimiento saludable y activo, se incluyen:
- Intervenciones grupales de comunicación social.
- Actividades artísticas en grupo (como música, manualidades, tejido) y reminiscencia guiada.
Estas intervenciones sociales, especialmente cuando incorporan técnicas de cambio de comportamiento como la demostración de conductas, muestran un efecto medio en la cognición global en adultos mayores, aunque el impacto sobre la función ejecutiva es menos consistente.

El aumento de la participación social y la ampliación de redes sociales se asocian con menor riesgo de deterioro cognitivo y demencia, y los programas que fomentan la interacción social regular, la participación en actividades significativas y el compromiso comunitario han mostrado beneficios modestos.
La integración de intervenciones sociales con actividad física, dieta saludable y entrenamiento cognitivo, potencia los efectos positivos sobre la cognición. Su combinación es más eficaz que las intervenciones aisladas para mantener o mejorar la función cognitiva.
Recomendaciones específicas para combinar intervenciones sociales con actividad física y dieta en adultos mayores
| Actividad física regular: Se recomienda ejercicio aeróbico moderado (por ejemplo, caminar, nadar, ciclismo) al menos 150 minutos por semana, complementado con entrenamiento de fuerza dos veces por semana. La evidencia respalda que el ejercicio aeróbico y el entrenamiento combinado (fuerza, aeróbico, equilibrio) tienen efectos positivos sobre la cognición global y la memoria en adultos mayores, incluso en aquellos con deterioro cognitivo leve. | |
| Patrones dietéticos saludables: La dieta mediterránea, rica en frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pescado, aceite de oliva y baja en carnes rojas y ultraprocesados, se asocia con menor riesgo de deterioro cognitivo y enfermedades cardiovasculares. Se recomienda una alta adherencia a este patrón dietético, con énfasis en el consumo diario de vegetales y frutas, pescado al menos dos veces por semana, y uso de aceite de oliva como principal fuente de grasa. El patrón MIND, que combina elementos de la dieta mediterránea y DASH, también ha mostrado beneficios en ensayos clínicos. | |
| Intervenciones sociales: La participación regular en actividades grupales, artísticas, recreativas y de reminiscencia guiada, así como el mantenimiento de redes sociales activas, se asocia con mejor función cognitiva y menor riesgo de demencia. Se recomienda fomentar la interacción social estructurada y la participación en actividades significativas, idealmente integradas con ejercicio físico y estimulación cognitiva. | |
| Intervenciones combinadas: La combinación de dieta saludable, ejercicio regular, estimulación cognitiva y participación social tiene efectos sinérgicos superiores a las intervenciones aisladas para preservar la función cognitiva y retrasar el envejecimiento. |















