Hidratación en verano

En verano es importante equilibrar la ingesta y la pérdida de líquidos, especialmente en situaciones de calor extremo, actividad física o grupos de riesgo para evitar tanto la deshidratación como la sobrehidratación.
En adultos sanos es recomendable beber de forma regular, preferentemente agua. Durante una actividad física intensa o prolongada, y para evitar una pérdida superior al 2% del peso corporal, pueden ser útiles bebidas con electrolitos si el esfuerzo supera una hora o se realiza con mucho calor.
Los adultos mayores tienen menos sensación de sed; si además tienen enfermedades crónicas, dependencia funcional o uso de ciertos fármacos, debemos ofrecer recordatorios y asegurar la ingesta de agua suficiente y repartida a lo largo del día.
En adolescentes y niños la hidratación debe adaptarse a la edad, el ejercicio y el clima, priorizando siempre el agua frente a bebidas azucaradas.
En lactantes sanos con lactancia materna exclusiva no se recomienda añadir agua. Si hay diarrea o vómitos, debe emplearse solución de rehidratación oral recomendada por el equipo sanitario.
Los grupos de mayor riesgo son personas mayores, lactantes, niños pequeños, personas con enfermedades crónicas, discapacidad, aislamiento social, viviendas mal acondicionadas y trabajadores expuestos al calor.
Signos de deshidratación
En adultos: sed intensa, sequedad de mucosas, disminución de la cantidad de orina y con color oscuro, fatiga, mareo, cefalea, confusión mental, entre otros.
En lactantes: ausencia de lágrimas, fontanela hundida, ojos hundidos o mal estado general.
Ante estos síntomas, si no mejoran al beber agua, solicita ayuda sanitaria.
Bibliografía:
- Deshidratación: ¿cómo prevenirla? Espacio de Salud Adeslas. Julio 2023.
- Prevención de trastornos por calor Manual MSD. Versión para consumidores. Enero, 2026
- Deshidratación. MedlinePlus. Biblioteca Nacional de Medicina (EE. UU.). Diciembre, 2023.
- Deshidratación. En Familia. Asociación Española de Pediatría (AEP). Consultado en Julio, 2026.