Para saber qué incluye cada uno, el método con el que se calculan y por qué es esencial que lo conozcas a la hora de firmar cualquier póliza.
Inicio
Seguros de Hogar
Consejos de Seguros de Hogar
Seguros de hogar
Cuando contratas un seguro de hogar, uno de los términos clave que es importante conocer es la diferencia entre continente y contenido. Su definición determina lo que cubre la póliza del seguro y es esencial en caso de siniestro, como un daño por incendio o daños por agua.
Para saber qué incluye cada uno, el método con el que se calculan y por qué es esencial que lo conozcas a la hora de firmar cualquier póliza.
Contenido y continente
El continente en un seguro se refiere a los elementos estructurales de la vivienda: las paredes, techos, suelos, instalaciones fijas de agua, gas, calefacción o electricidad. Es decir, todo aquello que forma parte de su estructura. También se incluye en él el garaje, el trastero y las zonas comunes si las hay y si están dentro de la propiedad asegurada.
Por ejemplo, si en tu casa hay una fuga de agua que estropea el parqué o se produce un cortocircuito que provoca daños en la instalación eléctrica, todo quedaría cubierto por la parte del continente del seguro.
Por contenido se entiende todo lo que es material y se almacena en la vivienda, pero que forma parte “no fija” del inmueble. Es decir, es todo aquello que puedes llevarte si cambias de casa: muebles, electrodomésticos, accesorios eléctricos, ropa, enseres de la casa, joyas o incluso obras de arte, siempre que sean declarados.
Por ejemplo, si un incendio estropea el sofá, la pantalla de TV o el ordenador portátil, el seguro se hará cargo de los daños siempre y cuando tengas contratada la cobertura de contenido.
Como decíamos, la diferencia radica en qué elementos protege cada uno:
El continente cubre los elementos fijos y estructurales de la vivienda.
El contenido protege los bienes personales y el mobiliario del interior.
Las dos coberturas ofrecen una protección complementaria y es habitual que los mejores seguros de hogar incluyan ambas en una misma póliza. De todos modos, se puede contratar solo una de las dos, por ejemplo, si eres inquilino y el continente ya lo tiene asegurado el propietario. Asimismo, si tienes tu vivienda en alquiler y no hay ningún mueble en ella que te pertenezca, te podrás ahorrar asegurar el contenido.
Regla fácil de recordar: imagina que pones la vivienda sobre la palma de tu mano y le das la vuelta; todo lo que no cae es continente. Los muebles o electrodomésticos empotrados se consideran contenido inmobiliario.
El valor del continente suele calcularse en función de los metros cuadrados construidos y el tipo de edificación; casa, piso…. Se estima un coste de reconstrucción por metro cuadrado (sin contar el valor del suelo).
El valor del contenido debe evaluarse según los bienes que hay en el hogar. Es recomendable hacer un inventario detallado para no infravalorar ni sobreasegurar los objetos personales.
Valorar correctamente ambas partidas es clave para que, en caso de siniestro, la compensación económica sea justa y se ajuste lo más posible a los daños sufridos.
Se consideran daños estéticos aquellos que afectan a las características visuales originales de una vivienda y son ocasionados de forma indirecta, ya sea como consecuencia de un siniestro o durante las reparaciones derivadas del mismo.
Por ejemplo, un escape de agua puede provocar daños en la pintura de una habitación contigua, aunque en esta no se haya realizado ninguna intervención directa. Las pólizas de Hogar tienen la opción de contratar una garantía para cubrir estos desperfectos en el continente asegurado en caso de siniestros, de modo que, si por ejemplo hay que romper en el cuarto de baño y no existen azulejos iguales, se puedan cambiar todos los azulejos, limitado a la misma estancia y hasta el importe estipulado en la garantía.
Es importante tener en cuenta que, para que esta cobertura sea aplicable, debe existir una armonía estética previa que pueda ser restituida. En caso contrario, como en un baño que ya presenta azulejos de diferentes tipos debido a reparaciones anteriores, no se puede reclamar la restauración de una estética que ya se encontraba alterada antes del siniestro.
Se trata de asegurar algo por un importe inferior a su valor real.
En los casos en que se da el infraseguro, a la hora de atender un siniestro, se indemnizará el mismo aplicando una regla proporcional. Esta regla tendrá la siguiente fórmula:
Indemnización = Capital asegurado x Importe de los daños / Valor de los objetos asegurados.
También puede ocurrir lo contrario al infraseguro: que se asegure un bien por un valor superior al que realmente tiene, lo que se conoce como sobreseguro. En estos casos, la aseguradora sólo indemnizará hasta el valor real del bien, y no por el importe asegurado. Esto se debe a que el seguro no puede ser una fuente de beneficio para el asegurado, sino un medio para compensar una pérdida real.
Ahora que ya tienes más claros estos conceptos, puedes ver todo lo que te ofrecen nuestros seguros para tu hogar aquí.