Cortisol: qué es, cómo se regula y cuál es su relación con el estrés

En este artículo hablaremos sobre el cortisol, cuáles son las características de esta hormona, sus niveles normales y cómo se regulan, las principales causas de su aumento o disminución y los síntomas que esto provoca. Finalmente, ofreceremos algunas recomendaciones que pueden contribuir a mantener unos niveles adecuados de cortisol.
El cortisol es una hormona que suele connotarse de forma negativa1, llegándose a conocer como “la hormona del estrés”2. Sin embargo, su presencia es clave en multitud de funciones del organismo con diversidad de implicaciones para la salud 1.
¿Qué es el cortisol?1, 2
El cortisol es una hormona glucocorticoide, un tipo de esteroide que se produce a partir del colesterol en las glándulas suprarrenales.
Se relaciona, principalmente, con la respuesta del organismo frente al estrés, y sus efectos hormonales pueden afectar a casi la totalidad de los órganos y tejidos del cuerpo, interviniendo en la regulación de diversas funciones, entre las que destacan:
- Función metabólica: participa en la regulación del uso de la glucosa en el tejido adiposo, el hígado y el músculo.
- Proceso inflamatorio: el cortisol puede modular el sistema inmunitario al limitar la inflamación, pero unos niveles elevados de cortisol continuados en el tiempo pueden provocar inflamación y debilitar el sistema inmunitario.
- Presión arterial: los niveles elevados de cortisol pueden causar hipertensión arterial, mientras que los niveles bajos determinan la aparición de hipotensión.
- Ciclo sueño-vigilia: el cortisol participa en el ritmo circadiano, aumentando sus niveles al despertar y reduciéndose durante la noche.
¿Cómo se regulan los niveles de cortisol?1
La producción de cortisol en las glándulas suprarrenales es controlada por el sistema hipotálamo-hipófisis en el cerebro. Cuando disminuyen los niveles de cortisol, el hipotálamo secreta la hormona liberadora de corticotropina (CRH, por sus siglas en inglés), lo que determina la producción de hormona adrenocorticotrópica (ACTH) por parte de la hipófisis, que a su vez activa a las glándulas suprarrenales para que produzcan y liberen cortisol.
Para mantener unos niveles adecuados de cortisol es indispensable un correcto funcionamiento de hipotálamo, hipófisis y glándulas suprarrenales.
Niveles normales de cortisol1-3
Los niveles de cortisol en el organismo se suelen mantener estables dentro de unos límites, si bien fluctúan a lo largo del día, siguiendo una evolución de tipo circadiano. Los niveles altos o bajos de cortisol o la alteración de su ritmo circadiano pueden determinar consecuencias negativas para la salud.
Cuando se sospecha que los niveles de cortisol no son normales, se puede realizar una prueba de cortisol para medir sus niveles en sangre, orina o saliva.
Los valores normales de cortisol dependen del momento del día en el que son medidos y el contexto clínico de la persona. También puede existir variabilidad entre diferentes laboratorios y suele ser necesario repetir la prueba en varias ocasiones.
Los valores normales de cortisol en sangre en una muestra tomada sobre las 8 de la mañana se sitúan en 5 a 25 µg/dL (138 a 690 nmol/L).
Cortisol alto1-3
Unos niveles de cortisol por encima de lo normal podrían estar causados por las siguientes situaciones:
- Enfermedad de Cushing: la hipófisis produce demasiada hormona corticotropina, debido al crecimiento excesivo de esta glándula o a un tumor.
- Síndrome de Cushing ectópico: un tumor externo a la hipófisis o las glándulas suprarrenales produce demasiada corticotropina.
- Tumor en la glándula suprarrenal: con producción excesiva de cortisol.
- Tratamientos con dosis elevadas de medicamentos corticosteroides: algunas formulaciones pueden elevar el valor en sangre y otras inhibir el cortisol endógeno.
- Enfermedad aguda.
- Estrés.
Cortisol bajo1, 3
Unos niveles de cortisol inferiores a lo normal pueden estar causados por diferentes situaciones, incluyendo:
- Enfermedad de Addison: patología autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca las glándulas suprarrenales. Una infección o hemorragia en las glándulas suprarrenales también puede provocar una deficiencia de cortisol.
- Hipopituitarismo: la hipófisis no le da la señal a la glándula suprarrenal para producir suficiente cortisol.
- Inhibición de la hipófisis o las glándulas suprarrenales: debido al tratamiento con medicamentos glucocorticoides o quimioterapia, entre otros.
Signos y síntomas de los niveles anormales de cortisol1, 2
En la mayoría de los casos, niveles altos de cortisol de forma temporal no producen síntomas clínicos. Sin embargo, los signos y síntomas de niveles muy altos de cortisol continuados en el tiempo, como los que acompañan al síndrome de Cushing, pueden incluir:
- Aumento de peso, con acumulación de grasa en la cara (lo que se denomina cara de luna llena) y el abdomen.
- Depósitos de grasa entre los omóplatos y la base del cuello, con la aparición de la denominada giba.
- Aparición de estrías violáceas en el vientre.
- Debilidad muscular en brazos y muslos (específicamente en la parte superior).
- Hiperglucemia que puede desembocar en diabetes tipo 2.
- Hipertensión arterial o empeoramiento de las cifras de tensión.
- Hirsutismo o crecimiento excesivo de vello en mujeres.
- Debilitamiento óseo con la aparición de osteoporosis y fracturas óseas.
Por el contrario, unos niveles bajos de cortisol, o insuficiencia suprarrenal, pueden determinar la aparición de la siguiente sintomatología:
- Fatiga.
- Pérdida de apetito y de peso.
- Hipotensión.
- Hipoglucemia.
Cortisol y estrés1, 4, 5
El organismo libera cortisol al experimentar situaciones de estrés, ya sea estrés agudo, crónico o traumático, lo que permite mantenerse en estado de actividad y alerta. La hormona estimula la liberación de glucosa por parte del hígado, lo que proporciona energía rápida para atender a la situación de estrés. El impacto y la reacción ante situaciones estresantes es diferente en cada persona y depende de factores genéticos y de las experiencias vitales previas, especialmente frente a acontecimientos traumáticos.
Sin embargo, cuando los factores que provocan estrés se establecen de forma crónica, el estado de alerta permanece activo, lo que provoca una exposición continuada al cortisol y otras hormonas relacionadas con el estrés que incrementan el riesgo de diversos problemas de salud, incluyendo:
- Enfermedades cardiovasculares.
- Aumento de peso y obesidad.
- Dolor muscular y de cabeza.
- Problemas digestivos.
- Alteraciones del sueño.
- Ansiedad y depresión.
- Problemas de memoria y concentración.
- Problemas de adicción.
Recomendaciones para mantener unos niveles adecuados de cortisol1, 4-6
Cuando se alcanzan unos niveles patológicos de cortisol, como los provocados por el síndrome de Cushing, será necesario un tratamiento específico e individualizado para tratar la causa. En estos casos, además del cortisol elevado en sangre, el diagnóstico se establece a partir de la constatación de otras pruebas clínicas alteradas.
En el caso de que los niveles de cortisol elevados sean consecuencia de la exposición crónica al estrés, puede ayudar a su control seguir una serie de pautas y recomendaciones para manejar el estrés, entre las que destacan:
- Procurar dormir lo suficiente y un descanso reparador: los trastornos del sueño, como los provocados por el insomnio o el trabajo nocturno, pueden contribuir a elevar los niveles de cortisol.
- Practicar actividad física con regularidad: el ejercicio físico habitual contribuye a mejorar la calidad del sueño y a reducir el estrés.
- Seguir una alimentación saludable: variada y rica en alimentos vegetales, grasas saludables y antioxidantes puede tener efectos beneficiosos para la salud y el bienestar.
- Practicar ejercicios de respiración y relajación: la respiración profunda controlada puede estimular el sistema nervioso parasimpático, ayudando a reducir los niveles de cortisol. También puede ser positivo el yoga, la meditación o el tai chi.
- Realizar y participar en actividades de disfrute y diversión, y potenciar el sentido del humor: pasarlo bien y reír estimulan la liberación de endorfinas y reducen la liberación de cortisol.
- Promover y mantener las relaciones saludables y el apoyo social: las relaciones tensas y crispadas pueden contribuir a causar estrés, mientras que una red social amplia y positiva contribuye a amortiguarlo.
- Buscar asesoramiento profesional: consultar con un psicólogo puede ser de utilidad para manejar el estrés.
- Evitar los tóxicos: como el consumo de alcohol, tabaco o drogas.
En cualquier caso, cuando aparecen síntomas relacionados con niveles altos o bajos de cortisol, es importante consultar con un profesional sanitario.
En definitiva, el cortisol es una hormona que puede estar aumentada o disminuida por diversas patologías o circunstancias. El estrés crónico también puede ser causa de unos niveles elevados que pueden ser perjudiciales para la salud. Unos hábitos saludables que contrarresten el estrés pueden contribuir a mantener unos niveles adecuados de cortisol.
Además, si eres asegurado de Adeslas, recuerda que tienes disponible nuestro Servicio de Consultas Digitales 24 h: Medicina General, donde podrás obtener más información.
Referencias:
1 Cortisol. Cleveland Clinic. Febrero, 2025.
2 Prueba de cortisol. MedlinePlus. Diciembre, 2024.
3 Examen de cortisol en la sangre. MedlinePlus. Abril, 2025.
4 El estrés crónico es un riesgo para la salud. Mayo Clinic. Mayo, 2026.
5 Understanding the stress response. Harvard Health Publishing. Abril, 2024.
6 Síndrome de Cushing. Clínica Universidad de Navarra. Consultado en julio, 2026.