Música y cerebro infantil: cómo influye en el desarrollo del niño

La música está presente en todas las culturas y acompaña a las personas desde antes del nacimiento. En este episodio de Sin Cita Previa: Salud en Familia, los pediatras Elena Blanco y Gonzalo Oñoro explican cómo el cerebro procesa la música, por qué ayuda a aprender y qué puede aportar al desarrollo de los niños.
¿Qué ocurre en el cerebro cuando escuchamos música?1, 2
Escuchar, procesar y sentir la música es una actividad en la que participan varias áreas del cerebro:
La corteza auditiva, en el lóbulo temporal, analiza la frecuencia, el tono y el timbre. La corteza motora se activa al seguir el ritmo o anticipar el compás. El sistema límbico procesa las emociones que provoca la música. Y el hipocampo participa en la memoria musical.
Esta relación entre música y cerebro explica por qué una canción puede emocionarnos, o por qué personas con demencia que no recuerdan nombres, sí son capaces de recordar canciones de su juventud.
¿Por qué la música ayuda a aprender?1, 2
El cerebro memoriza mejor la información que tiene patrones rítmicos. El ritmo, la repetición y una estructura predecible facilitan la memoria verbal y a largo plazo, así como la motivación, y por eso muchos aprendizajes de la infancia llegan en forma de canción:
- La canción del abecedario.
- Las reglas mnemotécnicas.
- Las tablas de multiplicar.
La música también activa el circuito de recompensa: escuchar la que nos gusta libera dopamina, especialmente en el momento previo a escuchar la música esperada.
¿Cómo influye la música en el desarrollo infantil?1, 3, 4
Ya en las últimas semanas de gestación, el feto percibe ritmos, distingue cambios de tono y reconoce melodías simples, y los recién nacidos prefieren la voz cantada a la hablada. La voz y el ritmo del latido del corazón de la madre son probablemente lo primero que escuchan, lo que explica el efecto calmante de las nanas.
En la educación infantil, sobre todo hasta los seis años, se utiliza música que combina movimiento, emoción y repetición, elementos que favorecen el desarrollo cognitivo, en particular, el lenguaje, la memoria verbal y la prosodia.
Sobre el llamado efecto Mozart, la idea de que la música clásica hace más inteligentes a los niños partió de un estudio publicado en 1993. Investigaciones posteriores observaron que el efecto era pequeño y temporal, y se limitaba a tareas de razonamiento espacial. La evidencia actual indica que escuchar música no aumenta el coeficiente intelectual, aunque sí puede mejorar el estado de ánimo, la concentración y la activación cognitiva.
¿Qué aporta aprender a tocar un instrumento?1, 2
Aprender a tocar un instrumento musical favorece el desarrollo de las áreas auditivas y motoras, así como una mayor comunicación entre ambos hemisferios cerebrales. Además, la práctica musical implica la integración de múltiples funciones como la atención, la memoria, la percepción auditiva y el control motor, lo que contribuye a la mejora de diversas habilidades cognitivas.
En definitiva, la música es una capacidad profundamente humana que estimula la emoción, la memoria y el movimiento, y que aporta beneficios reales al desarrollo infantil cuando forma parte del juego y del aprendizaje cotidiano.
Descubre todos los detalles en el episodio completo de Sin Cita Previa: Salud en Familia.
Referencias:
1 Música y cerebro infantil: mucho más que una canción, con Elena Blanco y Gonzalo Oñoro, de Sin Cita Previa: Salud en Familia. Junio, 2026.
2 Efectos de la música sobre las funciones cognitivas. Revista de Neuro-Psiquiatría. Febrero, 2017.
3 Música en la infancia. Familia y Salud. Asociación española de pediatría. Abril, 2024.
4 Mitos y realidades del efecto Mozart. Revista de Pediatría de Atención Primaria. Septiembre, 2018.