Nevus: un lunar con características peculiares

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Descubre qué son los nevus melanocíticos - Adeslas Salud y Bienestar

En este post vamos a explicar qué son los nevus melanocíticos, cuáles son sus características comunes y qué tipos existen.


Los nevus son lunares con unas características que varían con respecto a los lunares comunes, debido a que son más grandes y tienen un color, superficie o bordes que pueden diferir de estos. Su tamaño es muy variable, puede ir desde 1,5 hasta 20 centímetros, pueden presentar diferentes colores y suelen tener una textura plana pero ligeramente escamosa o arenosa y con un borde irregular1.

Estos tumores benignos son muy frecuentes y generalmente sus principales problemas son estéticos, ya que pueden provocar lesiones visibles a simple vista parcialmente elevadas, cupuliformes, verrugosas, papilomatosas…. En un porcentaje pequeño pueden aumentar la posibilidad de desarrollar un melanoma2,3.

¿Por qué salen los nevus?

La aparición de estas lesiones pigmentadas está relacionada con la predisposición genética y con la exposición solar, es por eso que se observan con más frecuencia en zonas que están en contacto más directo con el sol, como la espalda. Aunque los nevus displásticos también son comunes en otras zonas que no tienen esta relación, como en el cuero cabelludo, el pecho o por debajo de la cintura1,3.

Suelen aparecer en los primeros diez años de vida, aunque pueden salir hasta los 35-40 años, y a partir de esta edad es menos probable que puedan surgir nuevos lunares. Es por eso, que los ancianos tienen menos nevus3.

En la población general, el promedio es de 20 nevus por persona, aunque hay personas que pueden tener más de 100 o apenas llegar a los 103.

¿Cómo se clasifican los nevus?

Según el momento de aparición o las características general de los nevus, pueden clasificarse de diferentes maneras:

Nevus congénitos

Son aquellos con los que nace el bebé o que aparecen antes de los dos años2.

Nevus adquiridos

Aparecen a partir de los dos años y suelen aumentar su cantidad y tamaño con el paso del tiempo hasta la cuarta década de vida2. Son los más frecuentes y pueden tener diferentes dimensiones: los más pequeños tienen poco riesgo de ser malignos y los gigantes pueden afectar al sistema nervioso central3.

Nevus azules

Son nevus benignos generalmente menores de 1 cm, simétricos y de un tono azulado-grisáceo. Este color se debe a que el pigmento se encuentra en las capas más profundas de la piel3.

Halo nevus

Es una lesión pigmentada benigna también conocida como nevus de Sutton. Se caracteriza por tener un halo blanquecino simétrico en la periferia que se produce debido a una reacción inflamatoria. Puede evolucionar de maneras distintas, aumentando el área blanquecina o incluso llegando a desparecer el área pigmentada. Es un tipo de nevus común en adolescentes3.

Nevus de Spitz

Es un nevus benigno que se caracteriza por un crecimiento rápido. Tiene color rosado, aunque en ocasiones también puede estar pigmentado. Principalmente aparece en el rostro, aunque en ocasiones también pueden localizarse en las extremidades. Es común en niños3.

Nevus Reed

Es una variante del nevus de Spitz, pero en esta ocasión su pigmentación es más intensa y aparece principalmente en las extremidades de mujeres jóvenes3.

Nevus displásticos

A pesar de que son benignos, tienen características morfológicas similares a los melanomas, como los bordes irregulares o colores poco homogéneos. Las personas que tienen más de cinco nevus displásticos tienen mayor predisposición de desarrollar melanoma. De hecho, las personas que poseen más de 50 nevus en la adolescencia o más de 100 en la edad adulta, se dice que padecen el “síndrome de nevus displástico” y es preciso que estén monitorizadas por un dermatólogo3.

¿Es necesario eliminar los nevus?

No, no es necesario extirpar los nevus a no ser que tengan riesgo de convertirse en melanomas. Por eso es necesario realizarse revisiones periódicas, especialmente si has experimentado cambios en tus lesiones pigmentadas o tienes antecedentes familiares de melanoma1,2. Tu dermatólogo revisará si tus nevus han sufrido alguna alteración a través de una dermatoscopia según la regla ABCDE4:

  • A. Asimetría: cuanto más asimétrica es la lesión pigmentada, más riesgo de que sea un melanoma.
  • B. Bordes: se tiene que prestar más atención si el nevus tiene bordes sobresalientes o picos.
  • C. Color: tener especial cuidado si el color no es homogéneo y uniforme en toda la superficie.
  • D. Diámetro: es un factor menos determinante, pero tienen más riesgo de ser más peligrosas las lesiones pigmentadas mayores a 5-6 mm.
  • E. Evolución: si la lesión ha crecido en poco tiempo, pica, duele o ha sangrado, tiene más posibilidades de ser un melanoma.

La posibilidad de desarrollar un melanoma es escasa, solo 1 de cada 70 personas tienen posibilidad de desarrollarlo a lo largo de la vida, aunque las personas que tienen más nevus en su piel tienen más riesgo de padecerlo. El porcentaje de casos es pequeño porque los nevus tienden a estabilizarse con el paso del tiempo1,2.

Cuándo acudir a un dermatólogo

Solo es necesario revisar los nevus cada dos o tres años en condiciones normales, aunque deberás acudir a tu dermatólogo con una mayor asiduidad si presentas algunos de estos factores1,2:

  • Si eres un paciente con fototipo I y II (piel clara y pelo rubio) y tienes nevus muy pigmentados o si eres paciente con fototipo IV, V y VI (cabello moreno y ojos marrones) y la lesión está escasamente pigmentada o es muy vascular.
  • Si posees gran cantidad de nevus, más de 100. Ya que las personas con mayor número de lesiones tienen más probabilidad de desarrollar melanomas.
  • Si aparecen cambios de tamaño, elevación, forma, etc., en nevus ya existentes.
  • Si tienes un nevus diferente al resto, ya sea más feo (patito feo) o más bonito (cisne).
  • Si tienes antecedentes familiares con cáncer, tanto relacionados como la piel como de otra tipología, melanomas o nevus displásticos confirmados.

Las personas que tienen más de cinco nevus o con antecedentes familiares de melanoma, se recomienda que acudan a un especialista cada 3 o 6 meses para que les hagan un chequeo de la piel1. Aunque se ha demostrado que la autoexploración es una de las herramientas más eficaces para el diagnóstico precoz del melanoma3.

 

 

Referencias:

1 Lunares comunes, nevos displásicos y el riesgo de melanoma. Instituto nacional de Cáncer. Abril, 2018.

2 Trastornos de la pigmentación: léntigos, nevus y melanoma. Fotoprotección. Pediatría integral. Mayo 2012.

3 Nevus melanocíticos. Academia Española de Dermatología y Venereología. Consultado en enero, 2022.

4 Cómo diferenciar un melanoma de un nevus. Clínica Universidad de Navarra. Consultado en enero, 2022.