Tips para ahorrar en tu factura de la luz

Invierte en aparatos con alta eficiencia

Eficiencia y ahorro

Los electrodomésticos de marcas conocidas que ofrecen una alta eficiencia suelen ser más caros a la hora de comprarlos, pero siendo en su mayoría de uso diario (como el frigorífico, la vitrocerámica o la lavadora), a final de mes se nota la diferencia en la factura de la luz.

Además, invirtiendo en un buen aparato, garantizamos que los alimentos se conserven durante más tiempo, que no se desperdicie el calor del horno o la vitrocerámica y que tengas que cambiarlos cada poco tiempo, ya que suelen ser más duraderos y tener menos averías tanto eléctricas como mecánicas. Conoce las garantías que ofrece SegurCaixa Adeslas para tus aparatos electrodomésticos con el seguro para electrodomésticos.

Cambiar las bombillas antiguas y, sobre todo, los halógenos por lámparas LEDs también puede ayudar a reducir la factura de la luz. La inversión no es cuantiosa y la vida útil de este tipo de bombillas es muy superior a las convencionales. Conoce los servicios adicionales de tu póliza de hogar como el  servicio de mantenimiento y manitas.

Exprime la funcionalidad de los electrodomésticos

Utiliza de forma eficiente tus electrodomésticos. No pongas lavadoras y lavavajillas a media carga, espera a que estén llenos, de esa forma tendrás que poner menos ciclos y utilizarás menos energía. Además, puedes ahorrar hasta la mitad de energía poniendo ciclos de 40 grados en lugar de 60. Por último, la secadora es uno de los aparatos que más electricidad consume, por lo que, en verano evita su uso y en la medida de lo posible, tiende la ropa en el exterior.

Aprovecha el calor residual. Cuando la olla o el horno han adquirido ya una alta temperatura, al apagarlo, el excedente de calor terminará de cocinar los alimentos sin necesidad de continuar gastando energía.

No dejes los aparatos en stand-by

A pesar de que los aparatos se encuentren en modo de suspensión, estos continúan consumiendo electricidad, por lo que dejarlos correctamente apagados, ayudará a reducir la factura de la luz y, además, las posibles averías por alteraciones en la red cuando estamos fuera de casa.

Otra solución es utilizar regletas inteligentes, que permitan apagar los aparatos sin necesidad de desenchufarlos. Sin embargo, recuerda que encadenar varias regletas y adaptadores puede aumentar el riesgo de cortocircuito e incendio.

De igual forma, es recomendable desenchufar los cargadores de los aparatos cuando estos no se están utilizando. La diferencia sobre la factura de la luz no será muy apreciable, pero evitaremos el riesgo de que se sobrecalienten (si tienen transformadores) y provoquen posibles cortocircuitos.


 

Realiza un buen aislamiento de tu vivienda

Muros y ventanas

Con un buen aislamiento de los muros y las ventanas, reduciremos la aparición progresiva de condensaciones y hongos, y que el frío o calor extremos entren más fácilmente en la vivienda, haciendo que se ponga en marcha el termostato y que se necesite más energía para calentar o enfriar la vivienda.

Además, evita tapar los radiadores con mesas o cubrerradiadores que les restan eficiencia de manera considerable y requiere un mayor gasto de energía para obtener el resultado deseado.

También puede ayudar colocar el termostato en un lugar adecuado: si la luz solar o una corriente de aire le incide directamente, la lectura no será correcta y la climatización funcionará en vano.
 

Aprovecha la luz solar

Elige habitaciones luminosas

Siempre que la orientación de tu vivienda lo permite, elige las habitaciones más luminosas para trabajar y hacer vida, en lugar de habitaciones más oscuras en las que sería necesario encender las luces durante el día.

Las pólizas de Hogar de SegurCaixa Adeslas cuentan con garantías adicionales que pueden ser muy útiles para proteger tu hogar y tenerlo siempre a punto. Conoce estos servicios adicionales de tu póliza.

Además, si deseas hacer mejoras o trabajos particulares en tu vivienda, te ponemos en contacto con profesionales cubriendo el desplazamiento del mismo (la mano de obra y el material correrán a cargo del asegurado).

¿Qué hacer si mi vecino no quiere arreglar una gotera?

Problemas con un vecino que no repara una gotera

Cuando tu vecino no muestra interés en solucionar una gotera que afecta tu hogar, es crucial entender cómo abordar esta situación.
 

Competencias compañía aseguradora

Tu compañía aseguradora no puede manipular ni reparar las instalaciones de una tercera persona, que no tiene un contrato con la compañía, deberá ser esta o su propio seguro quien realice la reparación del origen, para posteriormente poder atender los daños por agua que se hayan ocasionado.

Cuando otro causa daños: qué hacer y cómo resolverlo

Lidiar con daños causados por otros puede ser complicado. Aquí te ofrecemos consejos prácticos sobre cómo enfrentar esta situación y encontrar soluciones prácticas, especialmente cuando la aseguradora no puede intervenir directamente.

Con el seguro de Hogar de SegurCaixa Adeslas, te podemos ayudar en el caso de que el causante del siniestro se niegue a reparar, ya que disponemos de la garantía de Protección Jurídica, a través de la cual, un equipo de profesionales jurídicos realizará la reclamación amistosa y, si continúa haciendo caso omiso, estudiarán la viabilidad de la reclamación por la vía judicial.

Después de reparar: cuidando tu hogar

Una vez que se soluciona el problema, es vital cuidar de tu hogar. SegurCaixa Adeslas se encarga de los daños resultantes, y trabajamos para que tu hogar recupere su esplendor.

Una vez subsanado el origen del siniestro, y cesada la humedad, SegurCaixa Adeslas atenderá los daños en su vivienda según los límites y coberturas de tu póliza, aplicando la garantía de recomposición estética si fuera necesario. Posteriormente, realizará el recobro de los gastos asumidos a la aseguradora contraria o al propio causante, de forma que no tenga impacto en el coste y la siniestralidad de tu póliza.

Responsabilidad civil (RC) en un seguro: qué es, cómo funciona y qué cubre

La responsabilidad civil es una cobertura fundamental que te protege cuando, por una acción u omisión, causas daños a otro y estás obligado a repararlos legalmente. Esta protección está incluida en diferentes tipos de seguros de SegurCaixa Adeslas, como el seguro de hogar, los seguros de coche, los seguros para mascotas y el seguro para negocios.

Cuando hablamos de qué es la responsabilidad civil en un seguro, nos referimos a la cobertura que proporciona una indemnización económica para hacer frente a los gastos derivados de los daños causados involuntariamente a terceros. Esta protección forma parte integral de diversos tipos de póliza y actúa como un escudo financiero ante situaciones imprevistas.

Si te preguntas para qué sirve la cobertura de responsabilidad civil, debes saber que su función principal es la de protegerte económicamente cuando eres responsable de daños personales o daños materiales a terceros, evitando que tengas que hacer frente con tu patrimonio personal a las indemnizaciones.

¿Qué es la responsabilidad civil en el Código Civil?

La responsabilidad civil encuentra su base legal en el Código Civil español, específicamente en el artículo 1902, que establece: "El que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado".

Esta normativa significa que cualquier persona que, por culpa o negligencia, cause daño a otro interviniendo una acción u omisión, debe reparar el daño causado mediante una indemnización por daños. La ley distingue entre daños intencionados y daños causados por culpa o negligencia, pero en ambos casos lo esencial es que exista una relación directa entre la conducta y el perjuicio ocasionado.

  • Características de la responsabilidad civil

    Las principales características de la responsabilidad civil que cubren los daños son:

    • Carácter reparador: Su objetivo es restituir a la víctima al estado anterior al daño o compensarla económicamente
    • Responsabilidad objetiva: Normalmente, para que alguien tenga responsabilidad civil hay que demostrar que actuó con culpa o descuido. Pero en algunos casos, la ley dice que basta con probar que hubo un daño y que esa persona lo causó, sin necesidad de demostrar culpa.
    • Universalidad: Cualquier persona puede ser responsable civilmente por sus actos u omisiones
    • Transmisibilidad: La obligación de indemnizar puede transmitirse a herederos
    • Protección patrimonial: La cobertura protege el patrimonio del asegurado frente a reclamaciones de terceros, siempre que el daño esté cubierto por la póliza y dentro de los límites establecidos.

¿Qué cubre la responsabilidad civil incluida en un seguro?

La cobertura de responsabilidad civil incluida en las pólizas de SegurCaixa Adeslas puede abarcar según el tipo de seguro contratado y las condiciones específicas, diferentes aspectos como:

  • Daños corporales a terceros: Lesiones físicas o psíquicas causadas involuntariamente a otras personas
  • Daños materiales: Deterioro o destrucción de bienes ajenos por accidente o negligencia
  • Gastos de defensa jurídica: Costes legales derivados de reclamaciones judiciales
  • Indemnizaciones económicas: Compensación monetaria por perjuicios causados
  • Gastos médicos: Asistencia sanitaria de terceros afectados por daños corporales
  • Lucro cesante: Compensación por pérdidas económicas que la víctima deja de percibir, si está expresamente cubierto en la póliza.
  • Daño moral: Indemnización por sufrimiento o perjuicio emocional, en los casos contemplados por la cobertura.

Tipos de seguros con cobertura de RC

La cobertura de responsabilidad civil está incluida como una garantía adicional en diferentes productos de SegurCaixa Adeslas, complementando las coberturas principales, pero no como un seguro independiente en estos casos. Son los siguientes:

  • Seguro de hogar

    Cubre los daños causados involuntariamente por el asegurado, su familia o empleados domésticos en la vida privada Puede incluir, según las condiciones de la póliza, daños derivados defugas de agua, caída de objetos o daños ocasionados por las mascotas de la vivienda.

    ¿Qué tranquilidad te aporta? Imagina que una tubería de tu casa se rompe mientras estás de vacaciones y el agua daña el piso del vecino de abajo. La cobertura de responsabilidad civil incluida en tu seguro de hogar se haría cargo de la indemnización económica para reparar el daño causado, evitando que tengas que afrontar estos gastos con tu propio dinero, o lo que es lo mismo: con tu patrimonio personal.

  • Seguro de auto

    Incluye la responsabilidad civil obligatoria por ley, que protege frente a daños causados a terceros en accidentes de tráfico.

    ¿Qué tranquilidad te aporta? En caso de sufrir un accidente de tráfico en el que resulten afectados otros vehículos, bienes públicos o, lo más importante, terceras personas, la póliza asume las indemnizaciones por los daños materiales y personales causados. De esta forma, tienes la seguridad de estar respaldado ante las consecuencias económicas más graves de un percance al volante.

  • Seguro de negocio

     Protege al propietario o al inquilino del inmueble frente a reclamaciones por daños o lesiones a terceros derivadas de su actividad. 

    ¿Qué tranquilidad te aporta? Si trabajas desde casa como consultor y recibes a un cliente en tu domicilio, y desgraciadamente se cae por las escaleras y se lesiona, podrías ser considerado responsable por omisión en el mantenimiento adecuado de las instalaciones. La cobertura de responsabilidad civil de tu seguro de negocio podría ayudarte a cubrir los gastos médicos y la posible indemnización, siempre que la actividad y el lugar estén incluidos en la póliza.

  • Seguro de mascotas: Cubre, dentro de los límites establecidos, los daños o lesiones que pueda causar el animal asegurado a terceros o a sus bienes.

    ¿Qué tranquilidad te aporta? Por ejemplo: Tu perro se escapa durante un paseo y causa un accidente al intentar cruzar la carretera, provocando, por ejemplo, que un ciclista se caiga y sufra lesiones. En este caso, la responsabilidad civil de tu seguro de mascotas cubriría tanto los daños personales del ciclista como los posibles daños materiales a su bicicleta.

La importancia de contar con la cobertura de responsabilidad civil incluida en tus pólizas radica en que estas situaciones pueden generar costes muy elevados que pondrían en riesgo tu estabilidad económica. La protección integrada en los seguros de SegurCaixa Adeslas te ofrece la tranquilidad de saber que estás cubierto ante imprevistos que pueden ocurrir en cualquier momento.

En todos estos casos, la responsabilidad civil actúa como una cobertura integrada que complementa las garantías principales de cada tipo de póliza, proporcionando tranquilidad y protección patrimonial al asegurado.

 

Ley de Contrato de Seguro (LCS): qué es y cómo te protege

Contratar un seguro puede hacer que te plantees preguntas y dudas o simplemente que quieras conocer más en profundidad cómo funciona  ¿Qué pasa si tengo un siniestro? ¿Y si algo cambia a mitad de contrato? 

La Ley de Contrato de Seguro (Ley 50/1980, de 8 de octubre) regula el contenido básico de los contratos de seguro y establece los derechos y las obligaciones de las partes, junto con otra normativa que complementa su contenido. Esta ley ha sido muy longeva, ya que fue publicada en el siglo pasado y, en algunas ocasiones, ha sido necesario reforzar la protección de los asegurados a través de otras leyes, tales como la normativa de solvencia de entidades aseguradoras o la regulación sobre distribución de seguros. 

La LCS regula todos los tipos de seguros: seguros de salud, seguros de hogar, seguros de coche… No importa cuál tengas o estés pensando contratar. Por esta razón es importante conocer sus principios básicos. 

¿Qué es la Ley de Contrato de Seguro y por qué es importante?

La Ley 50/1980, de 8 de octubre (LCS), establece el marco jurídico aplicable a los contratos de seguros que garantiza la protección de los intereses de las partes, regulando aspectos como:

  • Protección del asegurado. 
  • Seguridad jurídica: establecimiento de reglas claras sobre el contenido, ejecución y extinción de los contratos. 
  • Equilibrio contractual: Regular las obligaciones y deberes de asegurados y aseguradoras para evitar desigualdades en la relación contractual.
  • Obligación de indemnización: Asegurar que el asegurador compense al asegurado en caso de siniestro, dentro de los términos pactados.
  • Regulación de distintos tipos de seguros: Distinguir entre seguros de daños (como incendios, robo o responsabilidad civil) y seguros personales (vida, salud, accidentes, etc.).

En definitiva, la Ley de Contrato de Seguro asegura un marco legal sólido para las partes que intervienen en un contrato de seguro.

¿Qué partes intervienen en un contrato de seguro?

En un contrato de seguro, intervienen varias partes, cada una con un rol específico:

  • Entidad aseguradora: Es la compañía de seguros que, a cambio del pago de una prima, asume el compromiso de indemnizar o satisfacer las prestaciones convenidas en caso de ocurrencia del riesgo asegurado.
  • Tomador del seguro: Es la persona que contrata el seguro y se responsabiliza del pago de la prima. Puede ser el mismo asegurado o contratar el seguro en beneficio de otra persona.
  • Asegurado: Es la persona o entidad cuyo riesgo está cubierto por el seguro. Puede coincidir con el tomador del seguro o ser una persona distinta.
  • Beneficiario: Es la persona que recibe la indemnización o prestación en caso de siniestro. Por ejemplo, en seguros de accidentes, el beneficiario suele ser una designada por el tomador entre sus familiares o pareja.

¿Qué debe contener una póliza?

La póliza debe incluir, como mínimo, los siguientes elementos:

  1. Identificación de las partes: Nombre y domicilio del asegurador, tomador del seguro, asegurado y beneficiario (si lo hubiera).
  2. Concepto asegurado: Descripción clara del objeto o interés asegurado.
  3. Naturaleza del riesgo cubierto: Detalle de las garantías y coberturas otorgadas, así como exclusiones y limitaciones destacadas tipográficamente.
  4. Designación y ubicación de los objetos asegurados: En caso de bienes materiales, se debe especificar su localización.
  5. Suma asegurada o alcance de la cobertura: Indicación del límite máximo de indemnización o prestación.
  6. Importe de la prima, recargos e impuestos: Coste del seguro y condiciones de pago.
  7. Vencimiento de las primas, lugar y forma de pago: Fechas y métodos de pago de la prima.
  8. Duración del contrato: Indicación del inicio y fin de la cobertura, con fecha y hora exactas.
  9. Intervención de mediadores: Si hay un mediador en el contrato, se debe incluir su nombre y tipo de mediación.

Todos los puntos anteriores quedan regulados en la condiciones generales y particulares del seguro que deben ser redactadas de forma clara y precisa.

¿Qué información previa me debe entregar la aseguradora antes de la contratación?

Por si no lo sabías, las normas que complementan la Ley de Contrato de Seguro han ampliado la información a entregar al tomador con carácter previo a la contratación, por eso la aseguradora está obligada a entregar al tomador la siguiente información antes de firmar el contrato:

  • Documento de información previa o IPID: se trata de un documento estandarizado en todo el mercado europeo que resume las características esenciales del seguro.
  • Nota informativa previa a la contratación: este documento te permite tener información general sobre el producto que vaya a contratar.

En los documentos anteriores podrás encontrar información relativa a:

  • Condiciones que aplican al contrato.
  • Resumen de las cláusulas limitativas y exclusiones que deben ser específicamente aceptadas por escrito en el momento de la contratación.
  • Duración.
  • Primas y periodicidad del pago.
  • Información sobre las posibilidades de cancelación de la póliza. 

Esta fase previa permite al tomador/asegurado tomar decisiones informadas y conocer antes de contratar las características del seguro.

¿Cuáles son los derechos y obligaciones para todas las partes?

En la contratación de un seguro, tanto el tomador como la aseguradora adquieren compromisos específicos que es importante que ambas partes conozcan. A continuación, detallamos las principales obligaciones de cada uno:

Obligaciones del tomador/asegurado

  • Informar de manera veraz sobre el riesgo, cumplimentado adecuadamente el cuestionario que la aseguradora, en su caso, le formule.
  • Comunicar el cambio de circunstancias que puedan incrementen el riesgo sobre las inicialmente comunicadas. Esta obligación no será aplicable a los seguros de salud, ni a los seguros de accidentes. 
  • Pagar la prima en los plazos acordados.
  • Notificar el siniestro dentro del plazo de siete días.

Obligaciones de la aseguradora

  • Emitir la póliza y entregar la documentación completa.
  • La aseguradora debe indemnizar al asegurado en caso de siniestro dentro de los límites pactados.

 

Como ves, estar al tanto de lo que implica la Ley de Contrato de Seguro no es solo cosa de abogados, aseguradoras o especialistas. Se trata de una herramienta útil para cualquier persona que tenga un seguro o que esté pensando en contratar uno. Entender qué incluye una póliza, qué puedes exigir y qué se espera de ti como tomador, te dará más seguridad.

 

¿Cuál es la diferencia entre el tomador del seguro, el asegurado y el propietario?

Al contratar una póliza de seguro hay distintas figuras que pueden generar dudas. Aunque es muy frecuente que una misma persona asuma todos los roles a la vez, también pueden corresponder a personas distintas; por lo que es clave entender quién es el tomador del seguro, el asegurado, el propietario y qué papel juega cada uno para saber quién tiene los derechos sobre la póliza, quién debe cumplir con las obligaciones y quién recibe la protección.

¿Quién es quién en una póliza de seguro?

En un contrato de seguro intervienen distintas figuras, que pueden coincidir en una sola persona. Es clave comprender sus responsabilidades individuales para gestionar correctamente la póliza.

  • Tomador del seguro

    El tomador del seguro es la persona o entidad que firma el contrato y se compromete al pago de las primas. Tiene derecho a modificar las condiciones de la póliza, cambiar beneficiarios, o incluso a cancelar el contrato. El tomador debe ser una persona física o jurídica con capacidad legal para contratar, y es quien establece la relación contractual directa con la aseguradora. En caso de incumplimiento de pagos, la aseguradora se dirigirá al tomador para reclamar las primas pendientes.

    Por ejemplo: Si decides contratar y pagar un seguro de salud para tu hijo, tú eres el tomador del seguro..

  • Asegurado

    El asegurado es la persona sobre la cual recae el riesgo cubierto por la póliza de seguro. Siguiendo el ejemplo anterior en un seguro de salud: en el seguro médico que has contratado para tu hijo, él es el asegurado. Es quien recibe la asistencia médica, aunque las facturas las pagues tú. Su papel es fundamental porque el seguro se activa cuando le ocurre algo al asegurado. Esta persona debe cumplir con las obligaciones establecidas en la póliza, como informar de posibles cambios o colaborar en caso de siniestro.

  • Propietario

    El propietario es quien posee legalmente el bien que se quiere asegurar. En un seguro de hogar, es el dueño de la vivienda, y en un seguro de coche, es quien aparece como titular en la documentación del vehículo. El propietario tiene interés asegurable sobre el bien, es decir, sufriría una pérdida económica si le ocurriera algo al objeto asegurado. En muchos casos, el propietario también es el tomador, pero no siempre es así.

Resumen Rápido

  • Tomador -> Firma el contrato y se encarga del pago.

  • Asegurado -> Recibe la protección de la póliza (por ejemplo, la asistencia médica).

  • Propietario -> Es el dueño legal del bien protegido (la casa o el coche).

¿Pueden coincidir estas figuras? 

Sí, es muy común que estas tres figuras coincidan en una sola persona. Por ejemplo, cuando contratas un seguro de coche: si compras un vehículo y lo aseguras a tu nombre, eres el propietario (figura en el permiso de circulación), el tomador (firmas la póliza y pagas) y también puedes ser el asegurado si eres el conductor habitual. Sin embargo, también pueden ser personas distintas. Un caso típico es cuando unos padres contratan un seguro de salud para sus hijos: los padres son los tomadores (firman y pagan), pero los hijos son los asegurados. 

¿Por qué es importante diferenciarlos? 

Distinguir correctamente estas figuras es crucial por varias razones importantes. En primer lugar, determina quién tiene la responsabilidad de pagar las primas y mantener activa la póliza. Si el tomador deja de pagar, el seguro se cancelará independientemente de quién sea el asegurado o propietario. En caso de siniestro, saber quién es cada figura evita retrasos en la tramitación y problemas administrativos. La aseguradora necesitará identificar correctamente al tomador para gestiones contractuales, al asegurado para evaluar el daño, y al propietario para verificar el interés asegurable. Además, los derechos y obligaciones varían según el rol. Solo el tomador puede modificar la póliza o designar beneficiarios, mientras que el asegurado debe colaborar en la investigación del siniestro.

La respuesta a todas tus preguntas

Preguntas frecuentes

Para contratar una póliza de seguro, el tomador debe demostrar que tiene un interés asegurable sobre el bien, es decir, que sufriría una pérdida económica si le ocurriera algo. Si el tomador no es propietario, debe justificar esta relación, como en el caso de un arrendatario que asegura los contenidos de una vivienda alquilada o un familiar que asegura el coche de otro miembro de la familia que utiliza habitualmente.

La indemnización en caso de siniestro se paga según lo establecido en la póliza. En seguros de daños (hogar, coche), normalmente recibe la compensación quien tenga el interés asegurable, que suele ser el propietario del bien. Es importante que estas figuras estén claramente definidas en el contrato para evitar confusiones.

Sí, es posible cambiar el tomador de un seguro mediante un proceso llamado cesión de póliza. Sin embargo, este cambio requiere el consentimiento de la aseguradora y debe cumplir ciertos requisitos legales. El nuevo tomador debe tener capacidad jurídica para contratar y demostrar interés asegurable. Este trámite es especialmente común cuando se transfiere la propiedad de un bien asegurado.

La póliza debe ser firmada por el tomador del seguro, ya que es quien establece la relación contractual con la aseguradora. Sin embargo, en muchos casos la aseguradora también requerirá la firma del asegurado, especialmente en seguros de salud, para confirmar su consentimiento y conocimiento sobre la existencia del seguro. Esto es una medida de protección tanto para el asegurado como para la compañía.

Sí, perfectamente pueden ser tres personas distintas. Por ejemplo, un padre (tomador) puede contratar y pagar el seguro de un coche que es propiedad de la madre (propietaria) pero que conduce habitualmente su hijo (conductor habitual y asegurado). En estos casos es fundamental declarar correctamente cada figura en la póliza, ya que afecta al cálculo de la prima y a la cobertura en caso de siniestro.

Cuando fallece el tomador de un seguro, la póliza no se cancela automáticamente. Los herederos pueden continuar con el contrato asumiendo las obligaciones del tomador fallecido, incluido el pago de primas. Sin embargo, deben notificar el fallecimiento a la aseguradora y realizar los trámites de sucesión correspondientes. En algunos casos, los herederos pueden optar por cancelar la póliza si no desean mantenerla activa.

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